Encrucijada del PLD

Encrucijada del PLDRafael Núñez

Ni siquiera en un momento tan crucial de su carrera política como cuando un exconvicto por narcotráfico fue traído para acusarle de un sinnúmero de sandeces, el expresidente Leonel Fernández alzó la voz o asumió alguna actitud que pusiera en riesgo la unidad del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Tampoco cuando en su entorno ciertos colaboradores apostaban a quemar las naves, en medio de aquellas tempestades provocadas por la reforma constitucional que viabilizó la reelección del presidente Danilo Medina, el doctor Fernández se le vio tomando posiciones producto de la emoción o el odio.

Con un estoicismo propio de grandes líderes, demostrando tener una coraza de bronce y un amor hacia su partido, el doctor Fernández apostó a la unidad de la organización que lo ha llevado a la Presidencia en tres oportunidades.

Demostrando que sabe colocar los intereses del país y luego los del PLD por encima de sus apetencias personales, Fernández logró apaciguar los ánimos exaltados que a su alrededor incitaban, y aún incitan, a tomar el camino de la desunión y las diatribas.

Colocando todo orgullo y resentimiento propios de un político que ha sido acusado y vilipendiado como ningún otro, Fernández, con su actitud, firmó el pacto de la unidad del PLD, a los fines de que la organización fundada por Juan Bosch avanzara hacia la preservación del poder, que es la meta de quienes incursionan en la política.

La ecuanimidad y la nobleza se expresaron una vez más cuando el presidente del PLD acudió al acto de lanzamiento de las candidaturas presidencial y vicepresidencial, contraviniendo las especulaciones de los hacedores de opinión pública de que no saldría a darle apoyo al candidato seleccionado por su partido para encabezar la boleta en las pasadas elecciones del 15 de mayo de 2016, ganadas con un histórico porcentaje de votos nunca antes obtenido por entidad política alguna: 2 millones 847 mil 414 votos, es decir un 61.7 por ciento de los emitidos.

Colocándose por encima de cualquier disgusto suscitado del traumático proceso de reforma constitucional, Fernández demostró ser un líder que sabe navegar mares tumultuosos y sobrepasar la medianía.

Pueblo por pueblo, barrio por barrio, distrito por distrito, municipio por municipio y provincia por provincia, Fernández estuvo presto para refrendar la candidatura de su partido cuando se le requirió, a pesar de las dificultades de todo tipo para organizar estos eventos.

No hay ningún político en la historia republicana que haya demostrado mayor entrega a la preservación de la unidad de su partido y, por vía de consecuencia, aportar con su liderazgo a la continuidad en el poder.

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