Joven decide traicionar a Dios para caer preso y perder lo poco que le queda

Joven-decide-traicionar-a-Dios-para-caer-preso-y-perder-lo-poco-que-le-queda.jpg Por Johnny Alberto Salazar

NAGUA- ¿Se acuerdan del joven aquel que el martes 1 de septiembre determino ir a pararse por ante una multitud a la Parroquia Divino Niño para decir que abandonaba el sucio negocio de la venta de drogas?.

Por si no se acuerdan, el nombre de ese joven es Robert Luciano, aquel que hasta lloro y quien hizo llorar a otros en momento en que aquel día juraba ante Dios que se retiraba de la venta de drogas.

El padre Eligio Báez, lo recibió en el Santuario y recuerdo que le dio un turno para que se expresara ante el público.

El Padre Eligio, le dijo que esperaba que cumpliera porque al fallarle a Dios, “EL UNICO QUE PERDERIA ERA EL”.

Muchos le creyeron, incluyendo yo.

Pero, otros decían que el confeso vendedor de narcóticos tenía como único propósito tratar de “enfriarse” con la Dirección Nacional de Control de Drogas, institución que lo perseguía porque presuntamente había amenazado con asesinar a dos o tres.

También decían que quería “enfriarse” porque un carro del tipo Kia color blanco, las autoridades lo mantenían retenido porque además de sospecharse que era producto de dinero del narco, también el individuo en cuestión se dedicaba a hacer escándalo a cualquier hora de la noche o de la madrugada.

Le confieso que a pesar de esas afirmaciones, le creí y lo recibí en el programa El Gobierno del Nordeste, en donde le dijo al pueblo que su decisión había sido en serio y que juraba ante Dios que no volvería a ese bajo mundo, porque ahí lo único que recibía era pedida y se exponía hasta a perder la vida.

Desde el 1 de septiembre, solo han pasado poco más de dos meses.

En ese tiempo Robert Luciano, ha estado bajo arresto unas tres veces.

La más reciente fue el pasado fin de semana.

La DNCD dijo que le ocupo más de 100 porciones de distintas sustancias “presumiblemente droga” y también una balanza y dinero en efectivo.

Un juez de Instrucción encontró indicios de culpabilidad y le impuso medida de coerción de 8 mil pesos, pero fue a parar tras las rejas en la Cárcel de la Fortaleza Olegario Tenares.

Allí duro cinco días, salio “de risita” el pasado viernes por la tarde, justo cuando otros compañeros de celda terminaban de graduarse al participar de cursos múltiples que se desarrollan en el penal.

Recuerdo que la primera vez que cayo preso, Robert Luciano dijo que lo querían meter en “un gancho” y tras ser liberado intervino en una reunión de la Junta de Vecinos del sector Doraliza Ulloa.

A esa reunión fue el coronel Escolástico Eusebio Acosta y recuerdo haberlo fotografiado cuando se paro frente al oficial y le juro que se había retirado de la venta de drogas.

Claro, también recuerdo que aun el carro Kia blanco aun permanecía retenido en el patio del Cuartel de la 32 compañía de la Policía Nacional.

Días después lo vi. salir del Cuartel, porque tras la mediación de la Junta de Vecinos le entregaron el vehiculo en cuestión.

Solo pasaron unos días y además de andar de “bultero” en el carro blanco, también fue visto a mil, en un motor de esos que le dicen Siete y Medio.

La semana pasada la DNCD allano su vivienda en compañía de varios fiscales y según se dijo le ocuparon sustancias que le comprometía.

Dicen que además de los 8 mil pesos que pago en la justicia, fue a parar a la cárcel porque presumiblemente se vio obligado a buscar otros 40 mil no se sabe si para pagar algo extra en el Palacio de Justicia.

No se estableció cuando dinero le cobro el abogado defensor, pero lo que si esta claro es que mucha gente dice estar segura de que Robert Luciano, ha determinado burlarse de Dios y del pueblo a quienes prometió, juro retirarse de por vida de la venta de drogas.

Es por eso, que muchos le han dicho de manera pública que aunque se burle del pueblo, lo más probable es que no pueda seguir burlándose de Dios.

Las autoridades les están vigilando bien de cerca, pero en los últimos días no se ha dejado ver muy poco.

Robert, esta seguro que lo que hace “con mucho sacrificio” producto de la venta de Droga lo pierde en cuestión de horas.

Es mas, el propio Robert ha confesado que ha tenido que pagar altas sumas de dinero a miembros de la DNCD “para que lo dejen trabajar”.

También sabe que además de permanecer desacreditado, con sus acciones también ha desacreditado toda su familia, el sector donde vive y vendiendo o no, “lo podrían meter en un gancho”.

Pero parece que las tantas veces que ha caído, los procesos que aun mantiene en la justicia, las fichas que reposan en los archivos de la DNCD, la policía, la fiscaliza y otros organismos, aun no le hacen levantara cabeza.

Seguramente debe ser por lo que me dijo un integrante de la Junta de Vecinos, que: “Todo perro huevero aunque le quemen el hocico sigue comiendo huevo”.