Con lágrimas que no se secan y un trauma imborrable dominicanos recuerdan 16 años de tragedia del vuelo 587

Miguel Cruz Tejada

NUEVA YORK,- Con lágrimas que todavía no se secan y en muchos de ellos, un trauma imborrable marcado por el dolor y los recuerdos, docenas de dominicanos, se congregaron ayer domingo para recordar la tragedia del vuelo 587, en la que murieron más de 250 dominicanos, los nueve tripulantes y otros cinco en tierra.

Mujeres, hombres y niños, de las generaciones de padres, hijos, hermanos y abuelos de los muertos, volvieron al monumento dedicado a las víctimas en Queens, cerca de la bahía de Belle Harbor, frente a la cual, cayeron los escombros del avión Air Bus A-300 de American Airlines, poco después de despegar a las 8:16 minutos de la mañana a la República Dominicana.
Flores, anécdotas y oraciones, fueron otra vez y como cada año, el triste marco de la ceremonia encabezada por el alcalde de la ciudad Bill de Blasio.
Entre los testimonios estuvo el de Tito Livio Batista Junior, quien tenía 15 años de edad, cuando su padre, el carnicero Tito Livio Batista, volaba a Nizao en la provincia de San Cristóbal, matándose en el colapso.
Ahora, con 21, el hijo no puede deshacerse de los recuerdos de su padre, diciendo que fue un hombre humilde, trabajador y honesto, que trabajó toda su vida.
“Es muy duro, muy duro, fue un gran hombre” , dijo llorando y poniendo una flor blanca en la brecha del monumento en la que está el nombre de su padre.
Dijo que su papá trabajó siempre como carnicero. Estaba en Puerto Rico con su madre, cuando ambos recibieron la trágica noticia de la abrupta muerte de su padre.
El señor Fulgencio Batista, hermano del muerto y tío de Tito Junior, dijo que el padre siempre estaba al lado de su hijo.
“Se lo llevaba a todas partes, no se despegaba de él y la muerte de mi hermano todavía tiene un efecto devastador en él”, dijo el tío.
“El papá le tenía mucho cariño, le daba mucho amor y nunca le faltó nada”, relató Fulgencio.
Después de la caída del avión, investigaciones de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, indicaron que el accidente tuvo relación con las turbulencias ocasionadas por otro avión, un Boeing 747 de Japan Airlines, combinado con una presión demasiado fuerte por parte del piloto hacia los pedales que mueven el timón de la cola.
Bautista Junior trabaja actualmente en una compañía de mantenimiento y fumigación en Nueva Jersey. Dijo que la mejor palabra para describir a su padre es humildad.
Como cada año, el triste repicar de una campana del Departamento de Bomberos, sonó a las 9:16 de la mañana, momento en que el avión se estrelló, antes de un lúgubre silencio y después se leyeron uno por uno, los nombres de las víctimas.
Bautista volvió a ser presa de su permanente dolor y trauma al colocar flores en el monumento.
Cada año le lleva flores y asegura que cada año que pasa, se le hace más difícil.
“Ese es mi amor, ese es mi padre. El mejor padre del mundo”, definió llorando a su progenitor.
Por su parte, Kharyana Carty tenía 1 año de edad cuando perdió a su tía, su madrastra y su hermano pequeño en el accidente.
“Veo las fotos y me pongo triste. A veces lloro, porque quería poder conocerlas”, dijo.
EL ALCALDE
El alcalde de Blasio comenzó el discurso diciendo que el dolor que golpea a las familias de las víctimas, es incurable, “pero estaremos con ustedes hoy, mañana y siempre”.
Resaltó los aportes de los muertos al desarrollo de la ciudad y dijo que fueron inmigrantes ejemplos de trabajo y progreso.
Dijo que para la ciudad, siempre será un día triste, recordar la peor tragedia área de su historia.