• 27 septiembre, 2020

Trump presidirá ceremonia de históricos acuerdos árabe-israelí

Por Voz de América – Redacción

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presidirá el martes la firma de históricos acuerdos diplomáticos entre Israel y dos países árabes del Golfo, en lo que podría ser un cambio dramático en la dinámica de poder de Oriente Medio.

Está previsto que Trump reciba a más de 700 invitados en la Casa Blanca para la ceremonia que sellará los acuerdos entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y los ministros de Relaciones Exteriores de Emiratos Árabes Unidos y Bahrein firmarán los acuerdos ante la multitud, que incluirán entre otros a representantes del cuerpo diplomático de estas naciones destacados en Washington.

Trump y sus aliados esperan que el histórico acuerdo mejore sus credenciales como pacificador en el apogeo de su campaña de reelección en las elecciones presidenciales de noviembre. La Casa Blanca alienta a los asistentes a la ceremonia del martes a que usen máscaras.

Acuerdo trilateral

Además de los acuerdos bilaterales individuales firmados por Israel, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, los tres firmarán un documento trilateral, dijeron los funcionarios. Los acuerdos se denominan «Acuerdos de Abraham» en honor al patriarca de las tres principales religiones monoteístas del mundo. Se espera que Trump firme como testigo.

Los acuerdos no pondrán fin a las guerras activas, sino que formalizarán la normalización de las ya cálidas relaciones del estado judío con los dos países. Pese a que no abordan el prolongado conflicto israelí-palestino, pueden allanar el camino para un acercamiento árabe-israelí más amplio después de décadas de enemistad, un par de guerras y solo dos acuerdos de paz anteriores.

«Estos acuerdos son un gran logro para los países involucrados y han llevado a un tremendo sentido de esperanza y optimismo en la región», dijo el yerno y asesor principal de Trump, Jared Kushner, quien dirigió las negociaciones.

«En lugar de centrarse en conflictos pasados, la gente ahora se centra en crear un futuro vibrante lleno de posibilidades infinitas», afirmó.

La ceremonia del martes sigue a meses de gestiones diplomáticas lideradas por Kushner y el enviado de Trump para las negociaciones internacionales, Avi Berkowitz. Los primeros resultados se dieron a conocer el 13 de agosto con el anuncio del acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos. A esto le siguió el primer vuelo comercial directo entre los países y luego el anuncio el 11 de septiembre del acuerdo entre Baréin e Israel.

La conexión del servicio telefónico representa la primera señal concreta del acuerdo entre emiratíes e israelíes.

Antes de la ceremonia no se conocía el contenido específico de los documentos individuales que se firmarán el martes. Tampoco estaba claro si los acuerdos requerirían más acciones por parte de los tres gobiernos o qué obligaciones vinculantes se comprometerían a hacer cumplir cada uno.

Un funcionario de alto rango de la Casa Blanca dijo el lunes que los documentos se habían completado y que el acuerdo entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel sería más largo y detallado que el acuerdo de Bahréin porque había habido más tiempo para finalizarlo.

Algunas críticas

Los escépticos, incluidos observadores, analistas, expertos y exfuncionarios de Oriente Medio, han expresado sus dudas sobre el impacto de los acuerdos y algunos lamentan que ignoren a los palestinos, que han rechazado los acuerdos de sus vecinos árabes con Israel.

El mayor grupo de oposición dominado por chiítas de Bahréin, Al-Wefaq, que el gobierno ordenó disolver en 2016 en medio de una represión de un año contra la disidencia, dijo que hay un rechazo generalizado en el país respecto a la normalización de relaciones.

Al-Wefaq dijo en un comunicado que se une a otros bahreiníes que rechazan categóricamente el acuerdo para normalizar los lazos con la «entidad sionista» y criticó al gobierno por aplastar la capacidad del público para expresar opiniones «para ocultar el grado de descontento» por la normalización.

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