Un veneno psicosocial llamado Cartilla Cívica del Pueblo Dominicano

Un veneno psicosocial llamado Cartilla Cívica del Pueblo DominicanoYovanny A. Díaz Mendoza
@YOVANNYDIAZ

Buscando libertad para llevar el mensaje que aliente a las futuras generaciones a conocer lo que atormenta la conciencia de los que nacimos análogos y un buen día despertamos digital, nos vemos obligados a la paz de un buen libro que nos aleje de las vibraciones y notificaciones de las redes a-sociales.

Así que en un pequeño libro comprado en 5 pesos descubrí en sus entrañas la explicación del génesis del accionar envenenado de muchos dominicanos lo que me permite hacer una descripción de las costumbres y manera de ser de los dominicanos en donde veo a Trujillo, el que ellos son y el que yo soy sin saberlo.

Erase el año 1951 siendo Joaquín Balaguer Secretario de Educación, se autoriza impartir en las escuelas “La Cartilla Cívica para el Pueblo Dominicano”. La inoculación de este veneno que ha generado mansedumbre y el desprecio por la dignidad de las personas y por tanto de los valores democráticos. Sin más, paso a describir algunas cosas del nefasto instrumento para el sometimiento ideológico y nacionalista del pueblo dominicano.

a- La felicidad del pueblo se presenta con una imagen de perfil a la derecha del Tirano y cruzado su pecho la Bandera nacional; en el fondo a la izquierda barcos, industrias y chimeneas humeantes ante la mirada del tirano que observa con aires de esperanza el pabellón o bandera nacional en el barco, todo muy bien delineado y delicadamente elaborado cual propaganda NAZIS. Seguido de un texto más abajo que indica “Como se ve, el Presidente trabaja incesantemente por la felicidad de su pueblo, Él mantiene la paz; sostiene las escuelas; hace los caminos…”;

b- La Paz ilustrada con la paloma y en el pico un ramo, debajo expresa “… Debes ver en cada revolucionario un enemigo de tu vida y de tus bienes…”;

c- Sobre las revoluciones una sátira de la obra “La Libertad Guiando al Pueblo” del pintor Eugene Delacroix (1830) aquella imagen que identifica a la revolución francesa donde la mujer enarbola la bandera de Francia sobre los cadáveres que marcha en pro de la libertad, la igualdad y la fraternidad. En el caso dominicano y de la Cartilla Cívica en cuestión, la sátira consiste en una mujer cruzada de brazos, espantada ante los cadáveres y sus hijos detrás con cara de horror se escudan cual fortaleza ante las atrocidades de “la revolución”.

d- Sobre el revolucionario se decía que “quería matar a todos los que pueda y cogerse todo lo que encuentre; lo tuyo y lo de tus vecinos: ese es tu peor enemigo”. Sin palabras.

Súmele a esto la sutil estrategia didáctica utilizada por Sacerdotes y Monjitas del Concordato de la época que impartían la materia. Si fue la dictadura a través de la enseñanza capaz de engendrar el miedo, el chivateo, la chismografía y la lambonería como modo de ascenso social por encima de los talentos y el cultivo de la razón propia de los más sanos valores civilizatorios, la democracia no puede hacer menos que “Re-evolucionar” a través de la educación y conciencia crítica propia de las democracias más avanzadas. El Estado de Derecho exige ciudadanía responsable por tanto hay que conocer sus derechos y exigirlos; los límites del poder y fiscalizarlos. Basta del infantilismo ciudadano de asumir como un derecho la irresponsabilidad de “no saber”. Basta de querer “democracia” sin formar o educar “para” la democracia, violando el mandato constitucional de impartir como una materia obligatoria el estudio de la misma en todos los sistemas educativos.

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