
Un comunicado de esa asociación defensora de la libertad de prensa señaló que los estados más mortíferos para los periodistas fueron Irak, con 16 muertos; Siria, con 14; Afganistán, con 13; México con 12; Yemen, con 9; y Guatemala con 7.
Otros seis periodistas perecieron durante el ejercicio de su profesión en India y Pakistán, mientras que cinco murieron en Turquía y cuatro en Brasil. Tres víctimas fueron registradas en Libia, Somalia, Rusia y Filipinas. La PEC contabilizó dos muertes en Finlandia, Kenia, El Salvador, Sudán del Sur y Ucrania.
Con una víctima mortal, cierran la lista Argelia, Bahrein, Bangladesh, Burkina Faso, República Democrática del Congo, Guinea, Honduras, Jordania, Birmania, Perú, Serbia, Estados Unidos y Venezuela.
La PEC incluyó en el recuento los 20 periodistas brasileños que murieron en un accidente de avión en Colombia mientras acompañaban al equipo de fútbol Chapecoense el pasado 29 de noviembre y a los nueve profesionales rusos que perecieron cuando la aeronave que debía llevarlos a Siria se estrelló en el mar Negro el 26 de diciembre.
La cifra de 156 periodista muertos en 2016 supone un incremento de más del 15 % en relación a 2015, año que fue en su día considerado como el más mortífero desde 2006 con 135 fallecidos, conforme a la organización.
«2016 ha sido un año muy difícil para la seguridad de los periodistas. El precio a pagar por la información sigue siendo muy alto, con un promedio de 3 periodistas asesinados cada semana (…). Estos niveles de violencia deben parar ya», declaró el secretario general de la PEC, Blaise Lempen.
Recordó a los 110 profesionales de la comunicación que perdieron la vida desde 2012 en la guerra de Siria.
