
Peter Mulder y Hans Jurgens habían sido condenados a nueve y cinco años de cárcel en primera instancia en 2008, pero en la apelación el tribunal ha decidido elevar las penas hasta los doce años, al considerar que había «voluntad de causar graves lesiones», según medios locales.
Los acusados transmitieron el virus a los cuatro hombres «con dolo y premeditación» e intentaron hacer lo mismo con una quinta persona, afirma la sentencia.Son responsables de que cuatro hombres relativamente jóvenes «vivan sabiendo que sufren una enfermedad crónica para la que existe tratamiento, pero de la que también hay posibilidades de morir», añade.
La corte de apelación considera que las víctimas fueron violadas por los dos portadores de sida, así como drogadas antes de que se les inyectara sangre contaminada.
Las fiestas se celebraron en junio de 2006, aunque las detenciones no se produjeron hasta abril de 2008.
