A Pleno Sol

Desarme población

A Pleno SolPor Manuel Hernández Villeta

El desarme general de la población dominicana, es un contrasentido. En el germen de violencia actual un anuncio de desarme general, solò podría llevar mas pánico. De seguro que serán desarmados los ciudadanos decentes, mientras que los delincuentes seguirán moviéndose a las sombras y bien armados.

El arma de fuego es un instrumento que puede ser de ofensa o de defensa. Lo importante es conocer las responsabilidades personales, morales y mentales de los portadores.

Soy partidario de que se restrinja el porte de armas de fuego, pero se respete la tenencia. Que una persona tenga en su hogar, oficina o negocio un método de protección, eso si, apegado a las leyes. No hay razón para que un ciudadano tenga 24 horas una pistola al cinto, por eso si favorezco los controles del porte.

Antes de pensar en un desarme general de la población, hay que pasar revista a la poca efectividad que ha tenido en los últimos años la lucha contra la delincuencia, lo cual deja expuesto al ciudadano común y corriente a la violencia de las pandillas.

También veo como un populismo barato y sin sentido que se proceda a desarmar a los agentes policiales y militares cuando no están de servicio. Un policía o un guardia, dentro del esquema dominicano, son vigilantes las 24 horas, además de que se meten en problemas y crean enemigos en el desempeño legal y legítimo de su autoridad.

Cuando un uniformado viole la ley, alquilando su arma de fuego, debe ser sometido a la justicia y expulsado en forma deshonrosa. Sin embargo, la mayor parte de los militares y policías son respetuosos de las leyes, aunque hay algunas manzanas podridas, como reconocen las mismas autoridades.

Hay que endurecer la lucha contra la delincuencia, pero sin en forma desesperada tomar medidas que únicamente van a perjudicar a los simples ciudadanos. Es como las redadas masivas en los barrios, donde nunca se detiene a delincuentes, sino a los humildes que van en las madrugadas a su trabajo, o retornan del mismo a la media noche.

Las últimas encuestas reseñan que hay una percepción de que hay autoridades cómplice de los delitos; a esos malos uniformados hay que golpearlos con la ley en las manos. En medio de un ciclón, sería una desgracia mayor acometer el desarme total de la población civil, y de los militares y policías que no están en servicio. Que se mejore la lucha contra el crimen, y que ofrezca mejores resultados, debe ser la medida inmediata a tomar.

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