Por Ramón Mercedes
El criollo, al parecer bajo los efectos de alguna sustancia prohibida, efectuó varios disparos con una pistola que portaba clandestinamente y sin el menor rubor, siendo escuchado por dos detectives que se encontraban de patrulla a una esquina del lugar.
Al llegar los agentes, vestidos de civil, en fracciones de segundo el dominicano estaba encañonado, sin presentar resistencia ni intentar apuntar a los oficiales, de lo contrario hubiese sido un hombre “muerto” comentó un testigo presencial del hecho.
Le ocuparon la pistola y los oficiales policiales profundizan la investigación sobre el caso.
