Arte Latinoamericano¬: Un homenaje al Maestro Cándido Bidó.

Del 29 de marzo al 13 de abril, la Galería de Arte Nader presenta la muestra Del Sur al Caribe Hispano: hablemos de identidad. Las obras del maestro Álvaro Daza Colombia), Angelo Dulay (Colombia), Pérez Grillo (Venezuela), Luís Zegarra (Perú), Enriquillo Amiama (Rep. Dom.), Marcos Guerra (Rep. Dom.), Jorge Severino (Rep. Dom.), Amable Sterling (Rep. Dom.), Osiris Gómez (Rep. Dom.), Chichí Reyes (Rep. Dom.), Leonardo Sanz (Rep. Dom.), Benjamín Cruz (Rep. Dom.), Hendrick Gil (Rep. Dom.), Amalia Angulo (Cuba) y Raúl E. Pozo (Cuba), decorarán los muros del espacio expositivo y abrirán paso a un nuevo diálogo de colores, líneas y texturas. Obras de diferentes formatos y estilos que unen a los artistas en el arte.

El tema de la identidad, pasa a ser uno de los conceptos que mejor definen esta muestra, en una preocupación de la curadora y crítico de arte dominicana Lilian Carrasco por equilibrar los valores estéticos de las piezas en función de su contenido social y sentido de pertenencia.

Más sobre la Exposición:

El concepto de identidad, puesto en marcha en una muestra que, hasta cierto punto, cuestiona, de dónde somos o de dónde venimos, surge a partir de nuestras reflexiones sobre la perspectiva constructivista, donde nos hemos percatado de que la identidad no es algo que se hereda, sino que se construye. En tal sentido, es de nuestro interés mostrar, cómo países con un pasado en común: lo aborigen –en el caso de los artistas de la América Latina, nuestro objeto de estudio- han podido desarrollar un modus vivendi totalmente diverso y particular, edificando su propio proyecto de comunidad, pero sin perder el contacto con la periferia.

El lazo que une estos pueblos, se hace evidente entonces, entre otras cosas, a partir de la cultura. Como una forma  de identidad inmanente y hereditaria, condicionada por los hitos de la memoria que nos refrendan su pasado en común.

Las piezas no son homogéneas, pero dentro de ellas se encuentran motivos que en la diversidad interior de cada una, equilibran la composición, a partir de códigos, normas y rituales, como elementos conectores entre cada artista. Nos encontramos además con una búsqueda del movimiento, de lo dinámico y expresivo, dejando a un lado lo estático, sólido o inmutable, para abrir paso a una concatenación de nuevas sensaciones que permiten hilvanar  símbolos, tradiciones, creencias y modos de expresión del comportamiento, fusionando aquellos elementos cohesionadores entre cada creador como forma de poner en práctica su sentir latinoamericano.

Lilian Carrasco,

Crítico y Curador de arte dominicana,

Egresada de la Universidad de La Habana, Cuba