Arzobispado resalta virtudes periodista Molina Morillo

Arzobispado resalta virtudes periodista Molina MorilloSANTIAGO.- El Arzobispado de esta ciudad lamentó el fallecimiento del veterano periodista Rafael Molina Morillo, ocurrida el pasado domingo y de quien dijo que sus convicciones y coherencia fueron parte esencial de su vida.

Por intermedio del editorial de este domingo del semanario Camino, su vocero escrito, el principal organismo de la Iglesia Católica dice que el director del periódico El Día ejerció el periodismo marcado por la defensa de la libertad y la lucha constante por los mejores intereses del pueblo dominicano.

En dicho editorial, titulado “Dejó huellas de bien”, el rotativo católico precisa que la partida de Molina Morillo deja un vacío en la prensa dominicana.

“Las páginas de los diferentes medios que dirigió son el mejor testimonio de esa vocación de servicio en favor de la Patria”, refiere Camino y recuerda la participación de Molina Morillo en la reunión con los directores de medios de la Iglesia en la sede de la Conferencia del Episcopado Dominicano.

“Allí nos mantuvo atentos a cada detalle de su larga y fructífera labor periodística y nos habló de los hechos que marcaron su vida cuando la intolerancia política de años pasados quisieron callar las expresiones democráticas de la sociedad dominicana”, rememora el semanario.

Dice que los dominicanos tienen presentes los aportes del fenecido periodista a la construcción de un país mejor, a través de los editoriales y su columna Mis Buenos Días, del matutino El Día.

Recuerda que en uno de sus últimos artículos y hablando sobre la UASD, expresaba: “Nuestra querida Universidad Autónoma de Santo Domingo, Primada de América, reúne más méritos históricos y académicos que otras casas de estudios superiores en este lado del mundo. Sin embargo, hay otra realidad paralela que se empeña en abrirnos los ojos para que reconozcamos que, por otro lado, estamos encharcados en un lodazal de ineficiencia que nos define como un asco, un descrédito y un despilfarro”.

Y que en otra entrega “encontramos un asomo a despedida cuando al pasar algunos días interno escribió: El caso es que aquí estoy de nuevo, aunque con más conciencia de que el tiempo se nos está acabando y tenemos que apurar el paso si queremos dejar terminadas las ­tareas que nos hemos propuesto dejar bien hechas”.

“Destacamos en Don Rafael la libertad para expresar con respeto su opinión sobre lo que consideraba mal hecho. Sus convicciones y coherencia fueron parte esencial de su vida”, concluye.