Causa conmoción entre dominicanos NYC la confesión de un hombre que mató a 8 mujeres
Por Ramón Mercedes
NUEVA YORK.- Ha generado conmoción entre mujeres y hombres dominicanos en el Alto Manhattan la admisión de culpabilidad del arquitecto Rex A. Heuermann, de 62 años, ante un tribunal del condado de Suffolk, a 110 kilómetros de Manhattan, por el asesinato de ocho mujeres.
El caso se ha convertido en tema de conversación obligada en distintos establecimientos de los sectores dominicanos de Washington Heights e Inwood. Entre los connacionales que han comentado el caso, aunque pidieron no ser fotografiados, se encuentran Luis Rodríguez, Amanda de los Santos, Sandra de Báez, Virginia Soto, Evelyn Madera, Manuel Sambrano, Julio López y Rodolfo Batista, entre otros.
Muchos quisqueyanos coincidían en afirmar: “Debe recibir pena de muerte”. “Ese monstruo no fue parido por una mujer”. “Es un sádico que sus compañeros de celda deberían torturar hasta morir”, entre otras expresiones.
Heuermann se encuentra detenido sin derecho a fianza. Admitió haber asesinado a las ocho mujeres por estrangulamiento, tras atraerlas con dinero usando teléfonos desechables. Luego ató sus cuerpos y los envolvió en sacos de arpillera.
Estos crímenes se cometieron a lo largo de 17 años, razón por la cual fue apodado el asesino en serie de Gilgo Beach, una playa en la ciudad de Babylon, condado de Suffolk, Long Island, NY, conocida por ser un lugar recreativo.
Las víctimas han sido identificadas por las autoridades como las Cuatro de Gilgo: Megan Waterman, Maureen Brainard-Barnes, Amber Lynn Costello, Melissa Barthelemy, Valerie Mack, Jessica Taylor y Sandra Costilla.
Heuermann lleva casi tres años detenido sin derecho a fianza en la cárcel del condado de Suffolk.
Otros célebres asesinos en serie de mujeres fueron Ted Bundy, en los años 70, quien dejó decenas de víctimas (al menos 30 mujeres y niñas asesinadas), aunque varias sobrevivieron pese a graves agresiones.
Bundy es considerado uno de los asesinos en serie más notorios de EE. UU., aunque otros criminales superaron sus cifras, como Gary Ridgway, quien confesó 49 asesinatos; Samuel Little, con más de 60; y Donald Harvey, quien admitió haber matado a 37 personas.

