Confesión del “Asesino del torso” cierra caso sin resolver de 1965 en Nueva York
Richard Cottingham, uno de los asesinos en serie más notorios del área metropolitana de Nueva York, confesó otro asesinato que permanecía sin resolver desde hace más de seis décadas.
Apodado el “Asesino del torso” por presuntamente desmembrar a sus víctimas y abandonar únicamente el tronco, Cottingham se atribuyó la autoría de hasta 100 homicidios cometidos desde la década de 1960 en Nueva York y Nueva Jersey, aunque las autoridades solo lo han vinculado formalmente con una decena de casos.
Desde prisión, donde cumple tres cadenas perpetuas desde 1981, el asesino de 79 años confesó haber matado a Alys Eberhardt, una estudiante de enfermería de 18 años que fue hallada apuñalada y golpeada en la casa de su familia en Fair Lawn, Nueva Jersey, en septiembre de 1965. Así lo informó este martes el jefe de la Policía de Fair Lawn, Joseph Dawicki.
Una confesión tras más de 60 años
El caso de Eberhardt permaneció congelado durante décadas hasta que fue reabierto en 2021, a solicitud de un antiguo compañero de la víctima. En ese momento, Cottingham ya había admitido los asesinatos de tres mujeres cometidos en la zona en 1974.
A partir de esas confesiones, los investigadores descubrieron que el criminal había residido en el mismo sector que Eberhardt y decidieron entrevistarlo en la prisión estatal de Trenton.
Tras varias entrevistas, las autoridades obtuvieron una confesión formal el 22 de diciembre de 2025, en la que Cottingham aportó “detalles que no se habían divulgado públicamente”. Aunque la admisión brindó cierto alivio a la familia, no se presentaron cargos adicionales y el caso fue oficialmente cerrado.
El historial criminal del “Asesino del torso”
Cottingham, casado y padre de tres hijos, trabajaba como operador de computadoras en Manhattan al momento de su arresto en 1980. Durante más de dos décadas dejó un rastro de crímenes particularmente brutales, caracterizados por la mutilación de sus víctimas.
Fue detenido luego de que una empleada de un motel cercano a Times Square escuchara los gritos de una mujer y alertara a la Policía. Al llegar, los agentes encontraron a la víctima con vida, esposada, con heridas de arma blanca y marcas de mordeduras en los pechos.
Aunque inicialmente negó todas las acusaciones, en agosto de 1984 fue declarado culpable de cinco asesinatos. Desde entonces, ha reconocido más crímenes y, en 2022, se declaró culpable de otros cinco homicidios adicionales.

