Crece red de observadores de ICE en EE. UU. tras muerte de activista en Minneapolis
Minneapolis, Estados Unidos.— La muerte de Renee Nicole Good, abatida por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a principios de enero, provocó un aumento sin precedentes en el número de voluntarios que se inscriben como observadores legales de operativos migratorios en Estados Unidos, especialmente en Minnesota.
Un día después del tiroteo, organizaciones defensoras de inmigrantes reportaron que las inscripciones para convertirse en observadores de ICE se triplicaron. Estos voluntarios documentan arrestos, graban a agentes federales, alertan a comunidades migrantes y reportan posibles abusos durante operativos.
“La muerte de Renee Good sacudió profundamente a la comunidad”, afirmó Ryan Pérez, director del grupo COPAL, que forma parte de una red nacional de más de 5,000 civiles capacitados para monitorear la aplicación de las leyes migratorias.
El caso ocurrió el 7 de enero, cuando Good, madre de tres hijos y activista comunitaria, fue baleada tras un encuentro con agentes de ICE durante una operación en Minneapolis. Videos del incidente muestran que la mujer se alejaba en su vehículo cuando un agente abrió fuego, aunque las autoridades federales sostienen que el oficial actuó ante una amenaza.
Desde entonces, el área de Minneapolis se ha convertido en uno de los principales focos de operaciones migratorias del Gobierno de Donald Trump, que ha desplegado miles de agentes federales en distintas ciudades del país.
Organizaciones como COPAL en Minnesota y Siembra NC en Carolina del Norte han intensificado la capacitación de voluntarios, enfocándose en derechos constitucionales, documentación legal y protocolos para evitar la obstrucción física de los agentes.
Expertos en derecho constitucional señalan que grabar a agentes, alertar a vecinos y observar arrestos en espacios públicos están protegidos por la Primera Enmienda, siempre que no exista interferencia directa con las autoridades. No obstante, el Gobierno ha advertido que bloquear operativos, desobedecer órdenes policiales o incitar a la violencia constituye un delito.
La administración Trump ha calificado a algunos observadores como “agitadores” y sostiene que los agentes federales actúan con moderación y bajo protocolos de uso mínimo de la fuerza, aunque defensores de derechos humanos denuncian tácticas cada vez más agresivas.
Mientras continúan las investigaciones sobre la muerte de Good, las redes de observadores aseguran que mantendrán su labor, pese al clima de tensión y temor. “Hay miedo, pero también más valentía que nunca”, afirmó Pérez. “La gente siente que este es su momento de actuar”.

