Cubs, Mets, Dodgers luchan por volver a ser equipos grandes

Cubs-Mets-Dodgers-luchan-por-volver-a-ser-equipos-grandes.jpgSituados en los tres mercados más grandes de Estados Unidos, los Cachorros, Mets y Dodgers deberían de estar armados con la clase de recursos que la mayoría de los demás clubes pueden sólo envidiar.

En este sentido, estos equipos pueden ser considerados como los gigantes dormidos, pero más bien preferirían ser los actuales Gigantes, quienes levantaron el trofeo de campeones de la Serie Mundial en octubre pasado.

Los tres equipos se quedaron cortos de llegar a ese nivel en 2010, y todos ellos arrancan los entrenamientos primaverales la próxima semana en un estado de reparación. Agobiados por el peso de malos contratos, los Cachorros, Mets y Dodgers llegan a los entrenamientos rodeados de varias interrogantes para la próxima temporada. Pero si sus esperanzas para el 2011 se quedan cortas, todos ellos tendrán el beneficio de liberar su nómina al finalizar la campaña.

Tenemos el juicio de divorcio de Frank y Jamie McCourt, quienes disputan la propiedad de los Dodgers, y los Mets, liderados por Fred Wilpon, están tratando de vender parte de sus intereses para contrarrestar una demanda derivada de la estafa de Bernard Madoff, y nadie sabe qué tanto afectarán estas situaciones a cada franquicia en el futuro.

Pero sí sabemos que estos tres equipos comparten un vínculo común en el sentido de que solamente pueden convertirse en potencias en la Liga Nacional si encuentran la manera de recibir más por su dinero.

Los Cachorros tienen esperanza y huecos que llenar Los Cachorros creen que es tiempo de cosechar lo sembrado el verano pasado. Jugaron un mejor béisbol después de que Mike Quade fue nombrado manager interino cuando Lou Piniella dejó la cueva, y los jugadores abogaron para que Quade se convirtiera en el líder del dugout.

Incluso la pronta eliminación para llegar a los playoffs le permitió al gerente general Jim Hendry canjear a Ted Lilly, Derrek Lee y Ryan Theriot para ahorrarse algo de dinero y comenzar a planear para el futuro.

Hendry transformó parte de ese dinero en algunas adquisiciones interesantes este invierno. Matt Garza pasó a Chicago mediante un cambio con los Rays y se encuentra bajo control contractual por las próximas tres temporadas, el dominicano Carlos Peña fue agregado al lineup bajo un contrato por un año y $10 millones que podría convertirse en una ganga si recupera el nivel mostrado antes de la temporada pasada, y Kerry Wood aceptó menos dinero para jugar en su ciudad de residencia y ser el preparador de mesa del taponero dominicano Carlos Mármol.

Garza es la pieza más importante en la reestructuración de la franquicia a largo plazo, especialmente considerando la cantidad de prospectos -cinco- que los Cachorros enviaron a Tampa Bay para adquirirlo.

“No todos los días tienes la oportunidad de adquirir a un abridor de esta categoría de apenas 27 años a quien todavía le quedan tres años antes de convertirse en agente libre en cualquier tipo de canje”, manifestó Hendry.

Pero parece que el trabajo de Hendry apenas comienza. Un vistazo al roster de los Cachorros revela algunas corazonadas financieras que no rindieron frutos, pero también revela el potencial para contar con flexibilidad económica al final de la temporada.

Los Cachorros están atorados con el dominicano Alfonso Soriano, cuya carrera ha venido en declive casi desde el momento en que firmó con los Cachorros antes de la campaña 2007. Mientras la defensiva y disciplina en el plato de Soriano continúan en picada, los Cachorros todavía le deben $72 millones por los próximos cuatro años. El dominicano no irá a ningún lado.

Pero este es el último año en Chicago para el dominicano Aramís Ramírez, quien viene de un 2010 para el olvido. Los Cachorros le deben $16.6 millones (contando los $2 millones de indemnización si rechazan su opción para el 2012) este año.

Contando los $2 millones de indemnización al final de la temporada, al abridor venezolano Carlos Silva, quien no ha convencido desde que llegó al club, se le deben $8 millones este año, y el inconsistente jardinero Kosuke Fukudome tiene un sueldo de $13.5 millones. Ambos se convertirían en agentes libres al finalizar la campaña. Y si Peña recupera su nivel, seguramente se quedará en Chicago.

Para que los Cachorros puedan contender en 2011, necesitan que todos los peloteros antes mencionados den la cara. Pero si al final el equipo termina la temporada sin pena ni gloria, la buena noticia será que al final del año podrán liberar buena parte de su nómina.

El misterio de los Mets Los Mets también cuentan con una gruesa nómina con la que deberán cargar esta campaña, pero hay uno o dos temas importantes a considerar.

Uno de ellos es el taponero Francisco Rodríguez, quien pasó por problemas personales y de lesiones en el 2010, tiene una opción por $17.5 millones para el 2012 que se hace efectiva si el venezolano logra 55 salvamentos este año y es declarado sano por los médicos del equipo al final de la temporada. Si los Mets pueden evitar que esa opción se active, entonces liberarán $60 millones en salarios (Rodríguez con un sueldo de $11.5 millones, el boricua Carlos Beltrán con $18.5 millones, el mexicano Oliver Pérez con $12 millones, y los dominicanos José Reyes con $11 millones y Luis Castillo con $6 millones).

“Nuestra nómina al arrancar la temporada será de entre $140 y $150 millones. Creo que esa cantidad es más alta de lo que nos hubiera gustado para una temporada – producto de la adquisición de jugadores adicionales que sentimos eran necesarios en nuestro roster así como varias obligaciones existentes”, dijo el gerente general de los Mets, Sandy Alderson.

Otro tema importante a considerar para los Mets esta campaña es la situación con Reyes, cuyo amplio talento se ha visto contrarrestado por un largo historial de lesiones. Los Mets quieren que Reyes muestre su verdadero nivel este año para poder ofrecerle una extensión de contrato. Si Reyes permanece sano y recupera su juego, entonces su valor aumenta exponencialmente. Si los Mets logran disminuir su nómina el próximo año, como Alderson sugirió, una extensión con Reyes no afectaría sus planes financieros a largo plazo.

Una gruesa nómina y lo hecho por los Mets en los últimos años nos hace pensar que existe un misterio. Vean su actual roster (y consideren lo difícil que es jugar en su división), y se darán cuenta que existen varias interrogantes para el nuevo manager Terry Collins este 2011.

El venezolano Johan Santana (operado del hombro) pudiera regresar en junio pero aún no ha soltado el brazo. La primera temporada de Jason Bay en Queens se vio cortada por una conmoción, y su poder ya había dado muestras de declive. Mike Pelfrey y Jon Niese encabezan una tambaleante rotación que necesita desesperadamente que el prospecto dominicano Jenrry Mejia brille. Su sistema de ligas menores, el cual hizo un gran trabajo al producir a Niese, Ike Davis y Josh Thole, ahora es considerado como escaso en talento, aunque el infielder Wilmer Flores es un prospecto interesante.

Considerando todo eso, será difícil para los Mets poder contender en el Este de la Liga Nacional este año. Y es igualmente difícil predecir qué le depara al club a partir del 2012, porque existen muchas piezas sueltas en juego.

Incertidumbre en Dodgers El no saber quién será el propietario del equipo tiene a los Dodgers con varias interrogantes. El divorcio de los McCourt y cómo afectará la dirección de la franquicia ha sido una fuente de curiosidad para los aficionados de los Dodgers por más de un año.

Esa situación le ha afectado al gerente general Ned Colletti en el sentido que ahora cuenta con un presupuesto más limitado para reforzar al equipo después de una temporada decepcionante.

Los problemas presupuestales han aquejado a los Dodgers por algún tiempo. Un caso a destacar es el cambio realizado en julio del 2008 para adquirir al veterano Casey Blake, a quien le quedaban cerca de $2 millones en su contrato con los Indios. En lugar de heredar ese salario, los Dodgers dieron a cambio al aclamado prospecto dominicano Carlos Santana, quien hubiera sido el candidato perfecto de la casa para reemplazar a Russell Martin en lugar de los recién firmados agentes libres Rod Barajas y el venezolano Dióner Navarro.

Las continuas limitaciones financieras evitaron que los Dodgers se convirtieran en principales postores en el mercado de agentes libres este invierno. Aun así, Colletti se las arregló para hacer las maniobras necesarias para mantener a los Dodgers competitivos en el papel dentro del Oeste de la Liga Nacional. Luego de ver a los Gigantes alzarse con el trofeo de la Serie Mundial, el gerente general rápidamente se movilizó para armar una rotación sólida, volviendo a firmar a los abridores Lilly, Hiroki Kuroda y el nicaragüense Vicente Padilla, además de contratar a Jon Garland y los relevistas Matt Guerrier y Blake Hawksworth.

El gasto considerable que Colletti hizo para reforzar su pitcheo lo dejó con poco dinero para gastar en su lineup, el cual ocupó la mitad de la tabla hacia abajo en casi todas las categorías ofensivas el año pasado. La única adquisición importante en este frente fue la firma del shortstop dominicano Juan Uribe, quien fue pieza clave para los Gigantes en su camino al título, a un contrato de $21 millones.

Los Dodgers no están embarcados con largos contratos millonarios como los Mets y Cachorros, pero hay que recordar que todavía le están pagando el sueldo a Manny Ramírez, Andruw Jones y Juan Pierre – todos ellos jugando ya para otros equipos – más de $10 millones combinados este año. Esa carga económica también ha afectado el proceso de construcción del club para Colletti en 2011.

Las esperanzas de contender esta temporada dependerán de si el primera base James Loney, el jardinero central Matt Kemp y el relevista Jonathan Broxton pueden levantarse y recuperar su nivel después de un año decepcionante y de si el jardinero derecho Andre Ethier que totalmente recuperado de su lesión.

En cuanto al panorama a largo plazo para los Dodgers, el manejo de sus recursos económicos en los próximos años será clave para el club.

Al finalizar la temporada 2011, los Dodgers tendrán que tomar decisiones con Broxton, Kuroda y el shortstop dominicano Rafael Furcal, pudiendo los tres convertirse en agentes libres, y el abridor No. 1 Clayton Kershaw, quien será elegible para el arbitraje salarial. Un año después, Loney, Ethier, Kemp y el abridor Chad Billingsley serán elegibles para probar el mercado de agentes libres.

Entonces mientras los Dodgers, quienes tendrán una nómina para el Día Inaugural de alrededor de $111 millones este año, pueden esperar flexibilidad financiera en el futuro, también cuentan con problemas internos que deberán atender.

Pero el principal problema que aqueja a este equipo actualmente es el divorcio de los McCourt. Una vez que este se resuelva, los Dodgers podrían una vez más convertirse en grandes postores en el mercado libre y dejar de ser los gigantes dormidos.