Departamento de Estado despedirá a más de 1,300 empleados este viernes
Washington, D.C. – El Departamento de Estado de Estados Unidos despedirá este viernes a más de 1.300 personas como parte de una drástica revisión interna, según una notificación oficial obtenida por CNN. La medida afectará directamente a 1.107 funcionarios civiles y 246 agentes del servicio exterior, en el marco de una reorganización que forma parte del esfuerzo del gobierno del presidente Donald Trump por reducir el tamaño del aparato federal.
De acuerdo con el comunicado interno, cientos de oficinas han sido eliminadas o están siendo reconfiguradas. Los empleados afectados recibirán los avisos de despido por correo electrónico. La noticia se conoce mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, se encuentra fuera de Washington, regresando de un viaje oficial a Malasia.
“Casi 3.000 miembros del personal se irán como parte de la reorganización”, detalla el aviso, en referencia tanto a despidos como a renuncias voluntarias. La medida se inscribe en una estrategia de recorte que busca concentrar recursos en lo que la administración considera “prioridades diplomáticas”.
Según el comunicado, las reducciones se aplican a funciones consideradas no esenciales, oficinas duplicadas o aquellas donde la centralización podría generar eficiencias sustanciales. Los funcionarios del servicio exterior que reciban notificación de reducción de personal (RIF, por sus siglas en inglés) estarán de licencia administrativa por 120 días antes de perder formalmente su empleo. En el caso del servicio civil, la mayoría tendrán 60 días de preaviso.
La incertidumbre sobre los despidos ha generado desmoralización entre el personal diplomático, que ha pasado semanas en un limbo a la espera de confirmaciones sobre el futuro de carreras dedicadas al servicio exterior. Expertos y voces críticas advierten que estos recortes llegan en un momento especialmente delicado, en el que EE.UU. necesita una diplomacia robusta ante crisis internacionales como las guerras en Ucrania y Medio Oriente.
Además, la reorganización en curso ha sido fuertemente cuestionada por eliminar estructuras orientadas a la promoción de los derechos humanos, en favor de prioridades como la reducción de la inmigración y la proyección internacional de la visión ideológica de Trump.
Funcionarios de la administración han defendido la reorganización como una necesidad para modernizar y hacer más eficiente al Departamento de Estado. Rubio afirmó el jueves que el proceso se ejecuta “de la manera más deliberada que se haya hecho jamás”. Sin embargo, cuando CNN consultó cuánto se ahorrará con los despidos, un alto funcionario no pudo ofrecer cifras concretas, aunque aseguró que el presupuesto del próximo año “reflejará ahorros sustanciales”.
Según explicó el mismo funcionario, el enfoque se centró en eliminar funciones, no individuos. “Si una función no está alineada con la visión futura del Departamento, fue eliminada”, declaró. Los despidos afectan a personal en la ciudad de Washington, pero no hay planes de aplicar recortes en embajadas u oficinas en el extranjero.
Thomas Yazdgerdi, presidente de la Asociación Estadounidense del Servicio Exterior, expresó su preocupación por el momento crítico en que se producen estos recortes. “El mundo atraviesa crisis graves que requieren un cuerpo diplomático experimentado y preparado”, dijo a CNN. “Nuestra capacidad de mantener una presencia efectiva en regiones clave como Ucrania, Gaza e Irán se verá comprometida”.
Yazdgerdi también criticó el desconocimiento de la estructura única del servicio exterior en los planes de reestructuración. “Somos como las fuerzas armadas: tenemos rangos personales y un sistema propio de ascensos. No estamos atados a una oficina específica, por lo que eliminar oficinas no soluciona el problema de fondo”, explicó.
El líder sindical aseguró que incluso antes de la era Trump, el servicio exterior ya estaba al límite de su capacidad y tenía dificultades para cubrir las necesidades en embajadas claves, mientras que países como China operaban con plantillas completas. “Ahora enfrentamos un riesgo aún mayor de perder talento, reducir nuestra influencia global y debilitar la moral interna”, advirtió.
Mientras tanto, desde el Departamento de Estado aseguran que los despidos se manejarán con respeto a la dignidad de los afectados. Sin embargo, los críticos aseguran que la magnitud de la reorganización tendrá consecuencias profundas para la política exterior estadounidense en los próximos años.

