Aunque podría haber causas genéticas no se deben olvidar otros factores de riesgo como la falta de ejercicio y la dieta.
«La gente que presenta supresiones de este gen tienen una fuerte compulsión por comer y sube de peso muy fácilmente», agrega el investigador.
El estudio, afirman los expertos, podría tener implicaciones en el diagnóstico de niños que sufren obesidad severa, que en ocasiones ha sido atribuida erróneamente al abuso de los padres.
El doctor Farooqi agrega que este estudio «confirma la creciente evidencia de que una amplia variedad de variantes genéticas pueden producir una fuerte compulsión por comer».
«Esperamos que estos resultados cambien las actitudes y prácticas entre quienes tienen responsabilidad profesional por la salud y bienestar de los niños», dice el investigador.
Las CNV ya han sido vinculadas a otros trastornos como el autismo o dificultades de aprendizaje, pero tal como señalan los investigadores es la primera vez que se les relaciona a enfermedades metabólicas como la obesidad.
Otros expertos subrayan, sin embargo, que aunque las causas de la obesidad podrían tener raíces genéticas no se deben olvidar otros factores de riesgo muy importantes como la dieta y la falta de ejercicio.
La OMS calcula que en hay más de 22 millones de niños menores de cinco años obesos o con sobrepeso en el mundo, y más de 75% de estos niños viven en países de bajos y medianos ingresos.
Según la organización hay muchas probabilidades de que un niño obeso o con sobrepeso permanezca siendo obeso hasta la adultez, con un alto riesgo de desarrollar enfermedades como diabetes o cardiovasculares siendo joven.
