Santo Domingo.– El presidente de la República, Luis Abinader, presentó su discurso de rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional, reunida en el Congreso Nacional, donde detalló los principales logros, avances y desafíos de su gestión correspondientes al año 2026.
Señoras y señores miembros de la Asamblea Nacional,
Pueblo dominicano:
Cada 27 de febrero, la República Dominicana celebra con orgullo su origen.
Esta no es solo una fecha marcada en el calendario: es el latido más profundo de nuestra identidad. Es el día en que recordamos que un grupo de jóvenes, armados únicamente con su fe en la libertad, decidió que esta tierra no sería simplemente un territorio, sino una patria.
Una patria que debía resguardarse con sacrificio, construirse con dignidad y honrarse con trabajo.
Duarte soñó una patria justa para todos, no un país para unos pocos; Sánchez no arriesgó su vida por una bandera sin valores; lo hizo para que cada dominicano pudiera vivir con derechos y esperanzas. Mella no disparó su famoso trabucazo solo para romper cadenas; lo hizo para abrir caminos.
Tener un país fue fruto del valor; pero construir una patria digna para todos es la tarea permanente de cada generación.
Hoy, 182 años después, esa responsabilidad recae sobre nosotros y en especial sobre su gobierno.
Y ese compromiso solo se honra cuando se rinde cuentas con transparencia, cuando se cumple la palabra dada, cuando se escucha, y cuando se trabaja cada día para que el bienestar llegue a cada hogar de esta nación.
Por eso estoy aquí: para hablarle al país con la verdad de los hechos, la humildad del servicio y la decisión inquebrantable de seguir construyendo, junto al pueblo, la patria que los forjadores de la nación nos enseñaron a amar y preservar.
Hoy quiero hablarle al país con claridad. Con datos, sí, pero también con sentido, con visión y con una idea muy clara de hacia dónde vamos como nación.
Por décadas, la República Dominicana ha demostrado una fortaleza notable: crecer cuando el entorno internacional era adverso. Hemos sabido resistir crisis financieras, choques externos y momentos de incertidumbre global.
Ese crecimiento fue importante. Fue necesario y sentó bases valiosas. Pero el desafío de nuestra generación es distinto.
Hoy no basta con crecer. Hoy el reto es cómo crecemos y para quién crecemos.
Por eso nos hemos propuesto la Meta RD 2036, el compromiso de convertir a la República Dominicana en un país desarrollado en el plazo de una generación.
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