EE. UU. presenta acusación formal contra Nicolás Maduro y Cilia Flores por narcotráfico y narcoterrorismo
Washington / Caracas.– La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, publicó este sábado la acusación formal contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, en la que se les vincula con una presunta red internacional de narcotráfico y narcoterrorismo.
De acuerdo con el documento judicial, “Maduro Moros y sus co-conspiradores se han asociado durante décadas con algunos de los narcotraficantes y narcoterroristas más violentos y prolíficos del mundo”, utilizando funcionarios corruptos en distintos países para distribuir toneladas de cocaína en Estados Unidos.
La acusación, presentada en el Distrito Sur de Nueva York, incluye cargos por conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, así como conspiración para utilizar este armamento contra EE. UU.
Otros acusados
Además de Maduro y la primera dama, figuran como imputados:
- Diosdado Cabello Rondón, ministro del Interior, Justicia y Paz
- Ramón Rodríguez Chacín, exministro del Interior
- Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo del mandatario y diputado
- Héctor Rusthenford Guerrero Flores, señalado como líder del disuelto grupo delictivo Tren de Aragua
Captura y reacciones internacionales
El presidente estadounidense Donald Trump confirmó que, durante una operación militar nocturna que afectó Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira, fueron capturados Nicolás Maduro y Cilia Flores, quienes posteriormente fueron trasladados fuera de Venezuela.
La detención fue confirmada por la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, quien exigió a Washington una “prueba de vida inmediata” del mandatario y de la primera dama.
Por su parte, Rusia instó a Estados Unidos a liberar a Maduro y a su esposa, mientras expresó su preocupación por la escalada del conflicto.
Posición del Gobierno venezolano
El Gobierno de Venezuela calificó la acción estadounidense como una “gravísima agresión militar”, señalando que constituye una violación de la Carta de las Naciones Unidas y una amenaza para la paz regional.
En un comunicado oficial, Caracas aseguró que el objetivo de los ataques es apoderarse de los recursos estratégicos del país, particularmente petróleo y minerales, y advirtió que no cederá ante presiones externas.
En ese contexto, el Ejecutivo venezolano anunció la implementación del estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional y adelantó que acudirá ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la CELAC y el Movimiento de Países No Alineados para exigir la condena del Gobierno estadounidense.

