• 29 enero, 2026

EE. UU. quiere ver un cambio de Gobierno en Cuba, dice Marco Rubio en audiencia en el Senado

Washington D.C. — El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este miércoles ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado que Washington quiere ver un cambio de Gobierno en Cuba, aunque matizó que eso no implica necesariamente una intervención directa por parte del país norteamericano.

Rubio hizo estas declaraciones en medio de un renovado debate sobre la política estadounidense hacia la isla caribeña, en un contexto marcado por la tensión política regional y tras una reciente operación que llevó a la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro.

Durante la audiencia, el senador demócrata Brian Schatz (por Hawai) presionó a Rubio para que se comprometiera a que Estados Unidos no participaría en un cambio de régimen en Cuba. Al responder, Rubio afirmó: “¿Cambio de régimen? Oh, no. Creo que nos gustaría ver que el régimen allí cambie”, señalando claramente el interés de la administración en una transformación política en La Habana.

Rubio precisó que esa intención no significa que Washington vaya a provocar por sí mismo ese cambio, como se discutió en el caso venezolano, sino que confía en que pueda producirse a partir de dinámicas internas o regionales sin intervención directa de Estados Unidos.

El secretario de Estado calificó al gobierno cubano de “régimen autocrático” y aseguró que sería “de gran beneficio para Estados Unidos que Cuba dejara de estar gobernada así”. Sin embargo, subrayó que la política hacia la isla sigue enmarcada por la legislación estadounidense —especialmente la Ley Helms-Burton— que condiciona el levantamiento del embargo a un cambio político en el país.

Estas declaraciones se producen en un momento de intensificación de la presión estadounidense sobre el Gobierno cubano, vinculada a la prolongada crisis económica, el aumento de la migración desde la isla y el endurecimiento del discurso político entre Washington y La Habana.

Rubio también abordó el contexto regional, defendiendo la postura de la administración Trump respecto a Venezuela y rechazando que la captura de Maduro constituya un acto de guerra, aunque dejó abierta la posibilidad de considerar otras medidas si las circunstancias lo exigieran.

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