Washington,-El Gobierno de Estados Unidos reabrió oficialmente tras el cierre más largo en la historia del país, pero cientos de miles de trabajadores federales regresan a una situación lejos de la normalidad. Después de 43 días de parálisis administrativa, las agencias públicas enfrentan retrasos, falta de personal, pagos pendientes y el temor de un nuevo cierre en solo tres meses.
El acuerdo, firmado el miércoles por la noche por el presidente Donald Trump, garantiza la financiación de la mayoría de las agencias solo hasta el 30 de enero, lo que significa que la incertidumbre podría repetirse en breve.
“Este acuerdo no supone una vuelta a la normalidad porque solo aplaza el problema”, advirtió Max Stier, presidente de la organización no partidista Partnership for Public Service.
“Es como si los empleados federales regresaran a sus casas después de un huracán y vieran otra tormenta en el horizonte”.
Regreso caótico y salarios retrasados
Los 1,4 millones de empleados federales suspendidos o trabajando sin paga durante el cierre regresaron a sus oficinas con más de seis semanas de trabajo acumulado. Muchos todavía esperan recibir su pago retroactivo, proceso que podría demorarse debido a la falta de personal en los departamentos de recursos humanos.
“Hasta que no nos paguen, seguimos bajo la misma presión financiera”, afirmó Ben Emmel, representante sindical de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno.
Agencias clave como la NASA, la FDA, el IRS y el Departamento de Educación enfrentan atrasos significativos. En Educación, por ejemplo, se acumularon más de 2.000 denuncias por discriminación de estudiantes con discapacidad sin revisar, según fuentes citadas por CNN.
Transporte aéreo: una recuperación que podría tardar años
El transporte aéreo estadounidense fue uno de los sectores más afectados. El déficit de más de 3.000 controladores aéreos ha causado retrasos y cancelaciones de vuelos en todo el país, una situación que, según el secretario de Transporte Sean Duffy, podría tardar años en normalizarse.
“Cada día se jubilan entre quince y veinte controladores, cuando antes eran solo cuatro”, explicó Duffy, quien reconoció que el cierre también afectó la modernización del sistema de control aéreo valorado en 31.500 millones de dólares.
Parques nacionales y agencias científicas, en crisis
El Servicio de Parques Nacionales evalúa ahora los daños sufridos durante el cierre. Aunque muchos voluntarios ayudaron a limpiar basura y proteger áreas naturales, se reportaron vandalismo, pintadas y actividades ilegales en parques como Yosemite, Arches y Glen Canyon, según Kristen Brengel, de la Asociación para la Conservación de los Parques Nacionales.
En la NASA, empleados del Centro de Vuelos Espaciales Goddard denunciaron cierres repentinos de edificios y temen recortes permanentes en proyectos científicos.
Programas sociales: millones esperan asistencia
El cierre también paralizó programas de asistencia alimentaria y energética. Cerca de 42 millones de estadounidenses dependen del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), cuyos pagos se retrasaron o distribuyeron parcialmente según el estado.
La reapertura permitirá liberar fondos en los próximos días, aunque otros programas como Head Start (para la infancia) y LIHEAP (asistencia energética) podrían tardar más de un mes en recibir financiación completa.
“Este año el proceso será más lento, ya que muchos empleados fueron despedidos durante los recortes presupuestarios”, advirtió Mark Wolfe, director de la Asociación Nacional de Directores de Asistencia Energética.
La economía, a ciegas por la falta de datos
El cierre suspendió la publicación de los informes económicos oficiales, incluidos los datos de empleo y el Producto Interno Bruto (PIB) del tercer trimestre. La Casa Blanca confirmó que los informes de septiembre y octubre no se publicarán, afectando las decisiones de la Reserva Federal.
“Nuestros responsables políticos están actuando a ciegas en un período crítico”, reconoció la portavoz presidencial Karoline Leavitt.
Éxodo de trabajadores federales
La inestabilidad prolongada ha impulsado a miles de funcionarios a abandonar el servicio público. Según CivicMatch, plataforma que conecta empleados federales con gobiernos estatales, las inscripciones aumentaron 74 % durante el cierre. Más de 12.000 trabajadores buscan nuevos empleos fuera del Gobierno.
“Este ciclo de inestabilidad está expulsando a los servidores públicos”, afirmó Caitlin Lewis, directora de la plataforma.
Una empleada del Departamento de Agricultura (USDA) resumió el sentimiento de muchos:
“Han sido las seis peores semanas de mi vida. No puedo pasar por esto otra vez, ni mental ni económicamente”.
Un futuro incierto
Aunque el acuerdo temporal reabrió las agencias y permitió que millones de estadounidenses recuperen servicios esenciales, la falta de un presupuesto estable mantiene al país en una situación de vulnerabilidad política y económica.
Si el Congreso no aprueba una financiación a largo plazo antes de enero de 2026, Estados Unidos podría enfrentarse a otro cierre del Gobierno en menos de tres meses.
