
Golding calificó de «injuriosas maliciosas» las informaciones de la cadena estadounidense ABC y el diario británico The Independent que lo acusaban de connivencia con el hombre que lidera las bandas de tráfico de cocaína y marihuana en la isla caribeña y a quien varios tribunales de Nueva York y otras ciudades norteamericanas reclaman para juzgarlo como responsable de decenas de asesinatos en los años 80.
El premier jamaicano atribuyó los ataques a «una conspiración para minar al Gobierno». No obstante, Golding tuvo que reconocer hace dos semanas que había contratado a un bufete de abogados de EE. UU. para que se opusiera a la extradición de Dudus, que de hecho su Ejecutivo ha esquivado durante nueve meses: hasta que hace unos días ordenó la captura del capo.
La policía y el ejército avanzaban ayer lentamente en su cerco sobre los feudos del narcotraficante y los bandidos que lo protegen a tiros desde el pasado fin de semana. Los agentes detuvieron a más de doscientos pistoleros. Pero el número de armas requisadas era muy limitado, lo que suscitó la «preocupación» del Defensor del Pueblo, Herro Blair. Él y la Cruz Roja contabilizaron medio centenar de muertos en la ciudad, pero otras fuentes hablaban de «varias decenas».
