Madrid. – El gran apagón que dejó sin electricidad a millones de personas en España y Portugal el pasado 28 de abril fue causado por errores técnicos y fallas de planificación, confirmó este martes el Gobierno español. Las autoridades descartan que el corte masivo de energía haya sido resultado de un ciberataque.
La ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, explicó que un aumento repentino de voltaje generó fallos en la red eléctrica —especialmente en el sur de España— que se propagaron en segundos, colapsando el sistema interconectado de la península ibérica.
“Todo esto ocurrió en apenas 12 segundos, y la mayor parte de la pérdida energética sucedió en solo cinco”, detalló Aagesen.
El apagón afectó servicios clave como transporte, redes móviles, internet y comercios. España perdió 15 gigavatios de electricidad, lo que representa casi el 60 % del suministro nacional. Portugal también sufrió el corte, al estar conectado al sistema español. Solo los territorios insulares de ambos países quedaron exentos.
Informe oficial descarta sabotaje
El informe del Gobierno, elaborado 49 días después del incidente, señala que Red Eléctrica no sustituyó una planta fundamental para estabilizar la red y que otras instalaciones se apagaron por precaución, cuando podrían haber ayudado a contener la crisis. Las autoridades también identificaron tres plantas en el sur de España como el foco inicial de la falla.
El documento incluye análisis de agencias de seguridad nacional, las cuales concluyen que no hay indicios de sabotaje digital ni participación de actores extranjeros.
Energía renovable no fue la causa
Tras el apagón, surgieron especulaciones sobre si el alto porcentaje de energía renovable en el sistema —y la reducción de fuentes como la nuclear o el gas— influyó en el colapso. Sin embargo, el Gobierno ha negado reiteradamente esa teoría.
España es líder en transición energética en Europa. En 2024, el 57 % de su electricidad provino de fuentes renovables como la solar, eólica e hidráulica. El plan oficial es alcanzar un 81 % de generación renovable para 2030, con el cierre progresivo de las plantas nucleares.
El presidente Pedro Sánchez defendió el rumbo energético del país y llamó a mantener la confianza en el proceso:
“No vamos a desviarnos ni un milímetro de nuestros objetivos de transición energética”, afirmó.
