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España llama a la desescalada tras agresión de EE. UU. contra Venezuela

Madrid.– El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, afirmó que su país sigue de cerca el desarrollo de la situación en Venezuela tras la agresión estadounidense registrada la madrugada de este sábado, e hizo un llamado a la desescalada y a la responsabilidad, en apego al derecho internacional.

A través de una publicación en sus redes sociales, Sánchez se hizo eco de un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores, en el que Madrid reiteró que es imprescindible respetar el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas. “Hay que actuar con responsabilidad y evitar una mayor escalada”, subrayó el mandatario español.

Desde la Cancillería española informaron que el Gobierno mantiene un seguimiento constante y coordinado de la situación junto a sus socios de la Unión Europea y países de la región, además de permanecer en contacto permanente con la Embajada y el Consulado de España en Caracas.

En el comunicado oficial, el Ministerio de Asuntos Exteriores señaló que España está dispuesta a prestar sus buenos oficios para contribuir a una solución pacífica y negociada de la actual crisis. Asimismo, recordó que Madrid no ha reconocido los resultados de las elecciones venezolanas de 2024 y ha respaldado de manera sostenida las iniciativas orientadas a una salida democrática a la situación del país suramericano.

Gobierno venezolano denuncia “gravísima agresión militar”

Por su parte, el Gobierno de Venezuela se pronunció este sábado tras el primer ataque aéreo perpetrado por Estados Unidos contra la ciudad de Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira, calificándolo como una “gravísima agresión militar”.

En un comunicado oficial, Caracas denunció que la acción constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, particularmente de los artículos 1 y 2, que consagran el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza. Según el Gobierno venezolano, estos ataques representan una amenaza directa a la paz y estabilidad de América Latina y el Caribe, y ponen en riesgo la vida de millones de personas.

Las autoridades venezolanas afirmaron que el objetivo de la agresión es apoderarse de los recursos estratégicos del país, especialmente su petróleo y minerales, con el propósito de quebrantar por la fuerza la independencia política de la nación.

Reacciones internacionales

Tras los ataques, varios países expresaron su rechazo a las acciones de Estados Unidos y manifestaron su respaldo a Venezuela, entre ellos Cuba, Irán, Colombia y Turquía, así como otras naciones de la región y aliados internacionales.

Venezuela bajo creciente presión de EE. UU.

El Gobierno venezolano recordó que desde agosto del año pasado, Estados Unidos mantiene el mayor despliegue militar de las últimas décadas en aguas del Caribe, con presencia sostenida de activos navales y aéreos. Inicialmente, Washington justificó estas operaciones bajo el argumento del combate al narcotráfico, acusaciones que Caracas rechaza por carecer de pruebas.

Con el paso de los meses, la narrativa estadounidense ha derivado hacia un discurso centrado en el control y la apropiación ilegal de los recursos energéticos venezolanos, en medio de crecientes sanciones económicas y amenazas de uso de la fuerza. En semanas recientes, EE. UU. incautó al menos dos buques petroleros, acción calificada por Venezuela como un acto de “robo” y piratería.

Asimismo, Caracas denunció que la operación militar estadounidense ha provocado consecuencias letales, con más de 100 personas fallecidas como resultado de más de 30 bombardeos contra embarcaciones en aguas del Caribe y el Pacífico, sin que se haya demostrado públicamente su vinculación con actividades ilícitas.

El presidente Nicolás Maduro ha reiterado que la riqueza natural del país es el verdadero objetivo de la agresión estadounidense, postura respaldada por países como Rusia, cuyo representante ante la ONU advirtió que estas acciones podrían convertirse en un modelo de intervención contra otros Estados latinoamericanos. También expresaron su apoyo a Venezuela China, Brasil, México, Nicaragua y Cuba.

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