• 18 enero, 2026

Expansionismo soberbio y ambicioso

manuel voquez

Manuel Vólquez

Ocho países europeos miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, los Países Bajos, Noruega, Suecia y el Reino Unido, enviaron tropas a Groenlandia ante las amenazas del presidente norteamericano, Donald Trump, de apoderarse de esa gélida isla. Como respuesta, ese gobernante anunció que impondrá, a partir del 1 de febrero, como represalia, un arancel del 10% a todos los productos de esas naciones, que los subirá hasta un 25% en junio y que estos se mantendrán en vigor hasta que se cierre un acuerdo «para la compra total y plena de Groenlandia».

¿Por qué Estados Unidos insiste en adquirir Groenlandia? Algo similar dijo sobre Canadá, sugiriendo que podría ser su estado número 51. Los dos pueblos tienen recursos naturales que interesan a la potencia de occidente. Canadá es rico en petróleo crudo y madera, además de ser el segundo país más grande en el mundo después de Rusia. Groenlandia posee algunas de las más ricas reservas de recursos naturales que incluyen materias primas como el litio, que son esenciales para las tecnologías verdes, también minerales valiosos y un enorme volumen de hidrocarburos.

Para entender las intenciones de Norteamérica, hay que ver algo de la historia de Groenlandia. Tres de los depósitos de tierras raras de esa nación pueden estar entre los más grandes del mundo en términos de volumen y albergar un gran potencial para la fabricación de baterías y componentes eléctricos esenciales para la transición energética global. La concentración de la riqueza de recursos naturales está ligada a su diversa historia geológica de los últimos 4 mil millones de años. Allí se encuentran algunas de las rocas más antiguas de la Tierra y trozos de hierro nativo. Se prevé también que Groenlandia, con apenas 56.000 habitantes, contendrá suficientes reservas subglaciales de disprosio y neodimio para satisfacer más de una cuarta parte de la demanda mundial futura prevista: un total combinado de casi 40 millones de toneladas.

En la década de 1970 se descubrieron tuberías de kimberlita que contienen diamantes, pero aún no se han explotado debido a los desafíos logísticos que implica su extracción. La isla fue moldeada por prolongados períodos de formación montañosa. Estas fuerzas de compresión rompieron su corteza, permitiendo que oro, gemas como rubíes y grafito se depositaran en las fallas y fracturas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el territorio de Groenlandia se separó social y económicamente de Dinamarca, acercándose más a Estados Unidos y Canadá. Tras culminar ese conflicto, el control de la isla volvió a Dinamarca, levantándose su estatus colonial y aunque sigue siendo parte del Reino de Dinamarca, es autónoma desde 1979.

Los países de América Latina, poseedores de débiles estructuras militares y tecnológicas o cibernéticas, pero ricos en recursos naturales, sobre todo petróleo, tierras raras, oro y gigantescas venas acuíferas, deben ponerse en alerta porque estarían en la misma agenda diseñada para Groenlandia y Canadá. Lo ocurrido en Venezuela es el comienzo de otras iniciativas que están en progreso en este convulsionado planeta. Se trata de un expansionismo soberbio, ambicioso, abusivo y deshumanizado que con el tiempo generaría confrontaciones bélicas devastadoras.

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