Fotos: Alejandro Fernández Festival Viña del Mar 2015

Alejandro Fernández en el Festival Viña del Mar 2015 (6)Galante, ranchero, un mariachi de tomo y lomo que derrochó todo su talento sobre la Quinta Vergara, y dejó ver, además, que proviene de una larga familia de rancheros. Alejandro Fernández abrió la tercera noche de Viña 2015 desbordando a la Quinta Vergara, y dejando locas a todas sus fans que convirtieron el anfiteatro en un karaoke al aire libre.

Con un traje negro entero, y corbata azul marino, el “potrillo” venía empaquetado e inició su show con una versión propia de la canción de Roberto Carlos “Cóncavo y convexo”, que se llevó absolutamente todos los aplausos. El cover fue una versión moderna y bien lograda, que luego dio pie a “Se me va la voz” y “Qué voy a hacer con mi amor”, canción con la que el público se rinde a sus pies.

A los 30 minutos de presentación, interpretó un segundo cover de Roberto Carlos, “Desahogo”, que no logró la misma recepción que el cover anterior, pero para entonces la Quinta ya lo adoraba, mientras en redes sociales se preguntaban, ¿por qué no canta canciones originales?

Pero la Quinta explota y termina de derretirse cuando, entre problemas con el sono y un sonidista arriba del escenario cambiándole el aparato, interpreta una versión del clásico de Miguel Bosé: “Te amaré”. Las luces se apagaron en la Quinta Vergara y el ambiente se llenó de emoción y romanticismo.

Más éxitos propios vinieron después, como “Te lo dije cantando”, “Me haces tanto bien”, y entre medio más problemas con el sono, que terminan con él haciéndole una broma al sonidista: “Me están acomodando el paquete”, y el público enloqueció. Y después de eso, el momento más emotivo de la noche: con las luces apagadas, sentado sobre un taburete y en versión acústica, interpretó “Me dediqué a perderte”.

Terminada la interpretación del gran éxito, entraron los mariachis, que dieron el toque ranchero a la noche y el clásico momento de todos sus conciertos: a la mitad, apareció vestido de ranchero, de pies a cabeza, encantando aun más con su galantería.

Con la presencia de los mariachis, el anfiteatro recibió una lluvia de rancheras, en parte bailables y en parte románticas, entre las que se escucharon “Que lástima”, “Cascos ligeros” y “Tantita pena”, donde con unos pasos de bailes bien sensuales, deja la escoba entre el público.

Tras esta selección, los animadores entraron y le concedieron la Gaviota de Plata, a pesar de que no fue tan solicitada por el público. Y él, aprovechó el momento de éxito para tomar a la modelo por la cintura y preguntarle: “¿Te llamas gaviota?”.

Regresó con dos canciones más antes de que le otorgaran la Gaviota de Oro, para despedirse con un popurrí que homenajeó los grandes éxitos rancheros de su padre, Vicente Fernández, donde interpretó temas como Las llaves de mi alma, Por tu maldito amor, Hablando de mujeres, entre otros.

Así, Alejandro Fernández estuvo más de dos horas en el escenario, superando a su par musical, Ricardo Arjona. Y lo logró a punta de rancheras, bailes, y buenas bromas que denotaron la confianza que rápidamente tomó con el público.