IA y su impacto global: empleo en riesgo, inversión récord y falta de regulación
La inteligencia artificial (IA) se consolidó en 2025 como una de las tecnologías más influyentes y controvertidas, con inversiones multimillonarias, impactos en el empleo, la salud mental y el debate regulatorio a nivel global.
El auge de herramientas como ChatGPT, Gemini y otros chatbots llevó la IA al centro de la vida digital, transformando la forma en que las personas acceden a internet, trabajan y se comunican. Sin embargo, también crecieron las preocupaciones por su uso sin suficientes salvaguardas, especialmente entre jóvenes y adolescentes, tras denuncias y demandas que vinculan a estos sistemas con episodios de crisis de salud mental.
En Estados Unidos, el presidente Donald Trump impulsó una agenda para reducir la regulación de la IA y ampliar su uso en el gobierno, una postura respaldada por grandes empresas tecnológicas, pero criticada por expertos en seguridad digital y salud mental. La disputa entre estados y el gobierno federal sobre quién debe regular la tecnología marcará el debate en 2026.
Al mismo tiempo, compañías como Meta, Microsoft y Amazon han invertido decenas de miles de millones de dólares en centros de datos e infraestructura de IA, alimentando temores de una posible burbuja tecnológica, despidos masivos y aumento en los costos de energía.
Expertos coinciden en que la discusión ya no es si la IA es importante, sino qué tan rápido se expanden sus efectos, quiénes se quedan atrás y cómo convertir su potencial en beneficios económicos y sociales reales. Para 2026, se espera una aceleración de estos cambios y una redefinición profunda de las habilidades laborales.

