
En medio del júbilo, el primer ministro de Irak, Haider-al Abadi, aseguró que el gobierno está “determinado a liberar cada centímetro de tierra iraquí”.
A petición del gobierno de Irak, Estados Unidos respaldó con bombardeos aéreos la ofensiva encabezada por el ejército iraquí.
Versiones oficiales como la del ministro de interior, Mohammed al-Ghaban, sostienen que aún se registran remanentes de algunos extremistas del Estado islámico en algunos vecindarios de Tikrit.
Sin embargo, el triunfo sobre el Estado islámico es considerado por el gobierno iraquí como el mayor logro contra el grupo y un paso clave antes de ingresar a Mosul, la segunda ciudad más grande del país, con el propósito de expulsar a los terroristas.
Mientras tanto en Siria, según activistas de oposición y oficiales palestinos, combatientes del grupo yihadista infiltraron parte del campo de refugiados palestinos de Yarmuk, en las inmediaciones de Damasco.
