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Japón ejecuta al “asesino de Twitter” por el asesinato y desmembramiento de nueve personas

Tokio, Japón – Las autoridades japonesas ejecutaron este viernes a Takahiro Shiraishi, conocido como el “asesino de Twitter”, condenado a muerte en 2020 por el asesinato y desmembramiento de nueve personas, en su mayoría mujeres contactadas a través de redes sociales. Esta es la primera ejecución en Japón en casi tres años, según informó la cadena pública NHK.

Shiraishi, de 34 años, fue ahorcado en el Centro de Detención de Tokio, cumpliendo una condena dictada tras declararse culpable de haber asesinado a ocho mujeres y un hombre entre agosto y octubre de 2017.

El caso conmocionó profundamente a la sociedad japonesa. Las víctimas, de entre 15 y 26 años, habían expresado pensamientos suicidas en redes sociales como Twitter (ahora X), y fueron atraídas por Shiraishi con la promesa de ayudarlas a morir. Usaba un alias que se traducía como “verdugo”.

Durante su arresto en octubre de 2017, la policía encontró en su apartamento en Zama, prefectura de Kanagawa, múltiples restos humanos almacenados en neveras y contenedores, lo que reveló la magnitud del crimen.

Shiraishi admitió ante el tribunal que mató a las víctimas para satisfacer sus deseos sexuales, lo que agravó el horror público y mediático en torno al caso. Fue declarado culpable de asesinato, violación y ocultamiento de cadáveres en diciembre de 2020.

Aunque su abogado intentó apelar la sentencia, esta fue retirada, dejando firme la condena a muerte. Tras su ejecución, el ministro de Justicia, Keisuke Suzuki, justificó la medida señalando la gravedad del crimen y su impacto en la sociedad.

“Este caso, motivado por deseos egoístas como la gratificación sexual y económica, provocó la muerte de nueve personas en solo dos meses”, dijo Suzuki.

En Japón, la pena de muerte se aplica por ahorcamiento, y se ejecuta bajo estricto secretismo. Las fechas no se anuncian con antelación, y tanto familiares como abogados suelen ser informados solo después de su ejecución.

Algunos familiares de las víctimas expresaron reacciones encontradas. El padre de una de ellas declaró a NHK que habría preferido que Shiraishi pasara “el resto de su vida reflexionando sobre sus crímenes, en vez de simplemente ser ejecutado”.

La ejecución de Shiraishi reabre el debate sobre la pena capital en Japón, un país que mantiene el castigo con el respaldo de una gran parte de su población, aunque enfrenta crecientes críticas de organizaciones internacionales de derechos humanos.

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