Jochy Santos gana el Gran Soberano en Premios Soberano 2026
Santo Domingo.– La noche cayó sobre la Sala Eduardo Brito del Teatro Nacional como un telón cargado de historia, luces y emociones. En su edición número 41, los Premios Soberano 2026 volvieron a confirmar que no son solo una premiación, sino una crónica viva del arte dominicano. Y en ese escenario, el nombre de Jochy Santos se elevó por encima de todos, al recibir el Gran Soberano, la más alta distinción que otorga la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte).
El momento tuvo el peso de los años y la sencillez de quien ha construido su legado sin estridencias. Con voz serena, pero cargada de gratitud, el comunicador resumió décadas de trabajo en palabras que conectaron con el público:
“Señores, gracias por esta distinción, gracias a mi familia y a mi equipo de trabajo; de verdad me siento muy contento de recibir este premio, especialmente en un día tan significativo como hoy, cuando nuestro programa de radio cumple 30 años al aire…”.
La coincidencia no fue casual: tres décadas de trayectoria radial encontraron eco en la estatuilla que reconoce toda una vida dedicada a la comunicación con respeto, consistencia y cercanía.
Un inicio que desafió la gravedad
La gala abrió con una imagen que rompió la rutina: Georgina Duluc descendió “volando” sobre el escenario, en un opening que simbolizó su regreso a la premiación. Fue una entrada teatral, cargada de espectáculo, que marcó el tono de una noche pensada para emocionar desde el primer instante.
Música que hiló la noche
El primer golpe musical llegó con la reina del merengue, Milly Quezada, quien convirtió el escenario en una fiesta de clásicos. Su voz, intacta, encontró un punto alto cuando se unió a Elvis Crespo para interpretar “Para darte mi vida”, en un momento de complicidad artística que despertó aplausos sostenidos.
Luego, el romanticismo tomó el control con Pavel Núñez, quien llevó al público por un recorrido íntimo de sus canciones, demostrando por qué su propuesta sigue conectando con generaciones.
El sabor internacional llegó con Fonseca, quien aportó su sello colombiano con temas como “Te mando flores” y “Eres mi sueño”. Su participación no fue solo musical: también recibió un Soberano especial, entregado por figuras históricas de Acroarte, consolidando su vínculo con el público dominicano.
Reconocimientos que cuentan la historia cultural
La premiación también fue espacio para honrar trayectorias que han marcado la identidad cultural del país. El folclorista Dagoberto Tejeda recibió un Soberano especial por su aporte a las raíces dominicanas, mientras que Carlota Carretero fue distinguida con el Premio a las Artes Escénicas, en reconocimiento a su legado en el teatro.
Otro de los momentos significativos fue el Soberano al Mérito otorgado a José Antonio Rodríguez, cuya obra como compositor e intérprete ha trascendido generaciones en la música latina.
Toño Rosario: un debut inesperado
En una noche llena de historia, también hubo espacio para lo inédito. Toño Rosario subió por primera vez en solitario al escenario de los Premios Soberano, pese a su extensa carrera. Su presentación fue un despliegue de energía y carisma, recordando por qué sigue siendo una figura imprescindible del merengue.
Un homenaje que estremeció
El segmento In Memoriam
detuvo el ritmo de la gala para dar paso a la memoria. Martha Heredia, junto al grupo Barak, condujo un homenaje cargado de sensibilidad a los artistas fallecidos en 2025.
El momento alcanzó su punto más emotivo al recordar a las víctimas de la tragedia del Jet Set, mientras Heredia interpretaba canciones de Rubby Pérez. La música se convirtió en puente entre el recuerdo y la ausencia, provocando uno de los silencios más profundos de la noche.
Ritmo y cierre con sello urbano
La energía volvió a elevarse con el musical de Elvis Crespo, quien encendió el escenario acompañado del merenguero emergente Ebenezer Guerra, en una mezcla de experiencia y relevo generacional.
El cierre artístico quedó en manos de Yailin y Shadow Blow, quienes aportaron el pulso urbano a una gala que supo equilibrar tradición, nostalgia y modernidad.

