Juan Luis Guerra desata euforia en el Estadio Cibao con “Entre mar y palmeras”
Por Kilvin Toribio
Santiago de los Caballeros. A las 9:36 de la noche, el escenario del Estadio Cibao se encendió y con él la emoción de miles de fanáticos que aguardaban la primera de dos noches históricas de Juan Luis Guerra en la Ciudad Corazón. La apertura con Rosalía desató una ola de euforia colectiva que marcó el tono de un espectáculo donde la música, la iluminación y la conexión con el público caminaron de la mano.
“Buenas noches Santiago, gracias por tanto cariño. Que disfruten el concierto ‘Entre mar y palmeras’”, fueron las primeras palabras del cantautor dominicano, provocando una ovación cerrada que estremeció las graderías del emblemático parque de pelota.
Un repertorio que recorrió generaciones
El recorrido musical continuó con Nadie como tú, La llave de tu corazón, Vale la pena y Como yo, hilando romanticismo y ritmo caribeño. La noche tomó un matiz especial cuando interpretó Así bonito junto al cantante Frank Ceara, en una colaboración que arrancó aplausos y coros multitudinarios.
El espectáculo avanzó con un popurrí vibrante de sus bachatas Estrellitas y duendes, Yo bailo mi bachata, Hormiguita, Bachata en Fukuoka, Que me des tu cariño, Que bendición, Frío frío y Burbujas de amor. Cada interpretación estuvo acompañada por un despliegue visual sincronizado que iluminó el cielo santiaguero, elevando la experiencia sensorial del público.
La energía se mantuvo en alto con Niágara en bicicleta, momento en el que subió al escenario Beto Montenegro, vocalista de la agrupación Rawayana, para luego interpretar Feriado, sumando frescura y matices contemporáneos al espectáculo.
El reencuentro con el 440
Uno de los puntos culminantes llegó con la entrada del grupo original 4.40, junto a Maridalia Hernández, Mariela Mercado y Roger Zayas, interpretando Tú y la emblemática Santiago en coche. Luego fue el turno de Quiko Rizek y Yanina Rosado, quienes se unieron en Como abejas al panal.
Roger Zayas tomó un momento para presentar a cada músico, dando paso a un electrizante solo de percusión que reafirmó la calidad instrumental y la precisión sonora que caracteriza cada puesta en escena de la agrupación.
Invitados especiales y cierre apoteósico
Visa para un sueño fue interpretada junto al merenguero El Blachy, mientras que La noviecita contó con la participación del saxofonista Sandy Gabriel. Más adelante, El costo de la vida y Ojalá que llueva café consolidaron la comunión entre artista y público, con un estadio completamente entregado.
El merenguero típico El Prodigio subió a escena para interpretar Ven y luego lucirse con su acordeón en Farolito, agregando el inconfundible sabor cibaeño a la velada.
A las 11:18 de la noche, Guerra abandonó el escenario junto a todos los músicos, pero el público —que se mantuvo de pie durante todo el concierto— comenzó a corear “¡otra, otra!”. Tres minutos después regresó con A pedir tu mano y Bachata rosa, extendiendo la magia de la noche.
La despedida definitiva llegó a las 11:35 con La Bilirrubina, mientras el cielo se iluminaba con un espectáculo de fuegos artificiales y en las pantallas aparecían los créditos del equipo de producción, cerrando una jornada impecable que quedará en la memoria colectiva de Santiago.
Producción y organización
La producción del espectáculo estuvo cuidadosamente organizada por la empresa SD Concerts, liderada por el empresario Saymond Díaz, garantizando un montaje técnico de alto nivel, puntualidad en cada segmento y una experiencia visual y sonora acorde a un artista de talla internacional.
Apertura con talento local
La velada inició a las 8:30 de la noche con la presentación del grupo santiaguero Martox, que interpretó varios de sus temas y rindió homenaje a Guerra con Amapola, preparando el ambiente para lo que sería una noche inolvidable.
Durante más de dos horas, Santiago vibró al ritmo del merengue y la bachata, confirmando que la música de Juan Luis Guerra continúa siendo un puente entre generaciones y un símbolo vivo de la identidad dominicana en los grandes escenarios.
















