La dramática historia de Hillary, una niña dominicana que sobrevivió a voraces llamas en San Cristóbal

La dramática historia de Hillary, una niña dominicanaMiguel Cruz Tejada

NUEVA YORK,-La triste historia de Hillary Dawandy de la Rosa, es tan dramática como conmovedora.

Ella nació el 20 de abril del 2008 en el paraje Sabana Toro de la sureña provincia de San Cristóbal.

Cuando tenía tres años de edad, caminaba cerca de dos sujetos que manipulaban gasolina para dos motores. Se originó un incendio y hubo una explosión.

Hillary, quedó envuelta en llamas, con quemaduras de más de 60 grados en todo su cuerpecito, al punto que los médicos de la Unidad de Quemados del hospital infantil Robert Reid Cabral, la dieron por “muerta” y notificaron a su madre Stefany Gisela de la Rosa, quien al alumbrarla, era menor de edad y la abuela Facunda de la Rosa, que la niña no sobreviviría.

Pero a pesar del fatídico diagnóstico, a Hillary le llegó el milagro de la vida y como si hubiera resucitado de entre los muertos, sobrevivió.

Su abuela, a cargo de la niña, ahora con seis años, relata que las llamas arroparon a la niña de la cintura hacia abajo, pero su carita también quedó severamente afectada.

Como rastros visibles de la tragedia, Hillary presenta profundas cicatrices en la espalda, el pecho y la cara.

El proceso de recuperación podría ser tan largo como de cinco años, según han notificado los médicos en Estados Unidos. Todavía tiene un 35% de su cuerpo afectado por las marcas de las llamas.

En la República Dominicana, y después de dos meses interna, se le aconsejó a la abuela, traerla a los Estados Unidos y en el Hospital Infantil de Boston, acogieron el caso, debido a que en el país natal de Hillary, no hay cómo hacerle las cirugías necesarias.

Una visa humanitaria, sin mucha dificultad, le fue concedida a Hillary y su madre por, parte del consulado de Estados Unidos en Santo Domingo y por recomendación del hospital en Boston.

Desde entonces, ha sido sometida a seis intervenciones y ha podido viajar a los Estados Unidos con el apoyo de Juan Luis Guerra, que suministró los pasajes en dos ocasiones.

A partir de ahí, el vía crucis de la abuela y su nieta, ha sido más que conmovedor. Ha tocado cuantas puertas se le han ocurrido en Santo Domingo, pero allá, políticos, instituciones y gobierno, han hecho muy poca cosa.

Quienes se conmuevan con esta historia y quieran ayudar pueden depositar donativos a la cuenta #1621370266 del Capitol Bank o llamar a la señora de la Rosa al (1347-209-9596).

Hillary, será sometida por séptima vez en el mismo hospital de Boston, pero ella y su abuela necesitan recursos económicos para sobrevivir durante la estadía en Nueva York, desde donde tienen que moverse con frecuencia a Boston.

Se están quedando en un estrecho apartamento de un solo dormitorio, sin aire acondicionado y sin más recursos que su propia esperanza.

Llegaron el pasado 4 de junio a Estados Unidos en el sexto viaje, y deben viajar cuatro veces al año, para poder mantener el proceso de tratamiento.

La visa humanitaria se limita al tiempo que toma el hospital, entre las evaluaciones, y el tratamiento pre y post operatorio.

Pero ellas deben comer, vestirse, transportarse y sobrevivir para poder mantener las fuerzas y la motivación que las ayuden con la recuperación de Hillary.

Gracias a la generosidad de una amiga cercana a la familia, han podido conseguir alojamiento en el Alto Manhattan y cada día, tienen que salir a las calles a vender dulces y poner frascos y latas en distintos puntos, en busca de que la comunidad se conmueva.

Este 21 de junio, Hillary volverá al quirófano, que se le iba a hacer el 9 de este mes, pero ese día, amaneció con fiebre alta y se suspendió la intervención.

Los cirujanos le practican cistoplastía, para reconstruir los tejidos de la piel y operaciones con rayos láser.

Su padre, desapareció desde que la niña nació y “hasta el sol de hoy”, la niña, la madre y la abuela, jamás lo han vuelto a ver.

SITUACION ECONOMICA

La señora de la Rosa, dice que la situación financiera por la que está atravesando en Nuevas York, junto a su nieta, es muy precaria, porque tienen que mantenerse para sobrevivir, aparte del costo de los pasajes internacionales y el transporte al hospital de Boston.

“Aquí, en Estados Unidos, la vida es económica, pero nuestra situación es mucho más precaria, a menos que no encontremos una mano amiga”, narra la abuela.

Dijo que algunos vecinos del edificio donde se ubican, se han conmovido y de en vez en cuando, las ayudan con comida como cereal y leche para la niña.

“Ella se está alimentando, porque voy donde dan comida y a veces, una hermana de la iglesia, nos da alimentos”, añade la señora de la Rosa.

La abuela es militante de la iglesia Pentecostés, pero en las feligresías locales de esa secta tampoco ha encontrado el apoyo que esperaba.

“Algunas personas nos ayudan en lo que pueden y estamos muy agradecidos, pidiéndole a Dios que los bendiga siempre”, dijo la abuela.

Además de todos los gastos generales, también tienen que pagar por la renovación de la vida humanitaria en el consulado americano en Santo Domingo.