
Los jueces reiteraron durante la motivación del fallo que le cree a la víctima de que fue violado por el cura.
Pero que el Ministerio Público no llevó la prueba pericial.
El sacerdote católico, Miguel Florenzan, fue condenado al pago de indemnización RD$15 millones de pesos.
Y el colegio Agustiniano a 5 millones.
De todos los involucrados, la única víctima que siguió con el juicio es ya un adulto, se trata de Víctor Mañón y reside en los Estados Unidos.
Miguel Florenzan es un fraile de la Orden de San Agustín.
Quien en principio fue vinculado a los delitos de agresión sexual, física y psicológica en perjuicio de varios menores de edad.
