Las muertes por comidas chatarras

Las muertes por comidas chatarras

Manuel Volquez

Por Manuel Vólquez

Hace más de 20 años que aprendí de los grandes sabios asiáticos de la antigüedad que la salud y las enfermedades entran por el estómago. Es decir, dependiendo de cómo uno se alimente, de la selección de la comida y otros factores aleatorios a la salud, el ser humano podría prolongar o acortar su vida.

La frase aquella de que “Por la boca muere el pez” tiene lógica y siempre ha sido una alerta para el hombre sabio, no así para los ignorantes que se pasan todo el tiempo ingiriendo comidas y bebidas tóxicas a granel a sabiendas de que corren altos riesgos de despegar (morir) cuando menos lo espera.

“De algo uno tiene que morir”, es otra frase que he escuchado decir a muchos amigos, viejos y jóvenes, tercos e incorregibles, que hoy están sepultados y olvidados. Fueron degustadores desorganizados de alimentos peligrosos para la salud, como son las carnes de animales terrestres y marinos (cerdo, res, chivos, camarones y langostas) con sabores agradables, seductores, apetitosos, pero con altos niveles de colesterol, sustancia dañina parecida a la grasa que se encuentra en alimentos de origen animal, como yemas de huevo, carne y queso. Es la causante de muchas enfermedades catastróficas.

Este comentario me surge a propósito de una investigación que da cuenta que en la República Dominicana hay 3.5 millones de personas hipertensas y un millón de ellas es a causa de la ingesta de comida insana o basura que afecta mayormente a la población más pobre y a la infantil.

Los datos están contenidos en la investigación “La comida insana en la República Dominicana”, presentada el 20 de marzo de 2019 por la Alianza por la Comida Saludable, que agrupa a seis instituciones ligadas a la salud y a los trabajadores del campo.

De acuerdo con los resultados del estudio, el 20% de las muertes que se registran en el país cada año se relaciona con el consumo de comida procesada alta en grasas, azúcares añadidos y sal. Eso significa que de cada cinco muertes, una es por la mala alimentación. Al analizar la evolución de los fallecimientos asociados a la alimentación insana, los investigadores observan que los decesos se han incrementado en un 57% en los últimos 10 años.

De acuerdo con esos resultados, el 68.8% de las enfermedades isquémicas del corazón (los ataques cardiacos o los derrames cerebrales) están asociadas a este tipo de alimentación, que además producen el 42.9 % de la diabetes, el 42.1 % del cáncer de colón, el 41.9 % de los infartos, el 11.8 % de la hipertensión cardíaca, el 6.44 % del cáncer bronco traqueal y el 4.7 % de la enfermedad crónica del riñón. Los males del corazón constituyen el 6 % de las emergencias y el 80 % de los ingresos hospitalarios no obstétricos de adultos.

Atribuye la relación a que cinco de los principales riesgos para la salud de las personas en el país están estrechamente relacionados con la comida chatarra antihigiénica y repleta de bacterias que tanto gusta a la población: presión arterial alta, glucemia alta, colesterol alto, obesidad y sobrepeso.

Revela la investigación que en el caso de las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares (las denominadas ACV), estas constituyen la primera causa de mortalidad general en el país, con más del 25 % del total de muertes registradas.

Explica que las comidas insanas “no son solo las denominadas chatarras, sino que incluyen los enlatados, comida pre cocida, refrescos, jugos envasados, cereales, snacks (bocadillos) y confitería, los cuales contienen azúcares, sales y grasas añadidas”. Dice el estudio que en los últimos 15 años el consumo de azúcar en el país se ha incrementado en un 47 % y que la dieta actual se basa en alimentos en los que predominan ingredientes añadidos que alteran las características de conservación, transporte, almacenado o precio.

Pienso que esa es la explicación de por qué las salas de emergencias siempre están abarrotadas de pacientes en largas horas de espera para lograr una cita y para ser recibidos en las consultas médicas. Tambièn es la razón de tantas muertes repentinas de personas que en un momento de su vida se consideraban sanas y luego mueren tras ingresar a las salas de emergencias o de cuidados intensivos. ¡Qué horror!