• 15 febrero, 2026

Más de 50 años después del Apollo 17: por qué la humanidad aún no ha regresado a la Luna

El 14 de diciembre de 1972, el comandante del Apollo 17, Gene Cernan, se despidió de la superficie lunar con un mensaje de paz y esperanza. No sabía que sus huellas serían las últimas de un ser humano en la Luna durante más de medio siglo.

Desde entonces, Estados Unidos no ha vuelto a alunizar. La próxima misión tripulada, Artemis II, prevista por la NASA, realizará solo un sobrevuelo lunar, sin aterrizaje. Será el primer viaje humano a las proximidades de la Luna desde 1972.

La voluntad política, el factor decisivo

Historiadores y exfuncionarios de la NASA coinciden en que el principal obstáculo ha sido la falta de continuidad política. Tras la cancelación de las misiones Apollo 18, 19 y 20 por recortes presupuestarios, cada cambio de administración en Washington redefinió las prioridades espaciales.

Proyectos como Constelación fueron impulsados y luego cancelados; otros, como el enfoque en asteroides bajo Barack Obama, desplazaron temporalmente la meta lunar. No fue hasta años recientes que el programa Artemis logró sostenerse como hoja de ruta estable para el regreso.

Desafíos técnicos y costos millonarios

Volver a la Luna no es repetir el pasado. El satélite natural está a más de 400.000 kilómetros y más de la mitad de los intentos históricos de alunizaje han fracasado.

El programa Artemis ha requerido dos décadas de desarrollo y una inversión superior a los US$ 50.000 millones. Aunque comparte similitudes con Apollo —como el perfil de vuelo comparable al del Apollo 8—, la tecnología actual es radicalmente distinta.

La cápsula Orion cuenta con computadoras miles de veces más potentes que las de Apollo, mayor espacio habitable y sistemas modernos, incluyendo un baño privado, reflejo de una nueva era con tripulaciones mixtas y misiones de mayor duración.

Un nuevo propósito: presencia sostenible

A diferencia del programa Apollo —impulsado por la carrera espacial contra la Unión Soviética bajo el liderazgo de John F. Kennedy—, Artemis busca establecer una presencia humana sostenible en la Luna, con infraestructura permanente y posibles bases científicas.

La experiencia acumulada en la Estación Espacial Internacional durante más de 25 años ha sido clave para comprender los efectos de estancias prolongadas en el espacio.

Nueva carrera espacial y presión geopolítica

Hoy el rival estratégico no es la Unión Soviética, sino China. Pekín planea enviar astronautas a la Luna antes de 2030, mientras Estados Unidos impulsa los Acuerdos Artemis, suscritos por más de 60 países, como marco para una exploración lunar pacífica y cooperativa.

Sin embargo, la historia ha enseñado que la prisa puede tener consecuencias trágicas, como el incendio del Apollo 1, y los desastres del Challenger y el Columbia. Hoy, el enfoque prioriza seguridad y sostenibilidad.

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