• 21 enero, 2026

Monseñor Héctor Rodríguez llama a la solidaridad y justicia durante misa de Corpus Christi en el Estadio Cibao

Santiago de los Caballeros, RD.– En una emotiva homilía pronunciada ante miles de feligreses congregados en el Estadio Cibao, el arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago, monseñor Héctor Rafael Rodríguez Rodríguez, exhortó a vivir la Eucaristía como un compromiso con la justicia, la solidaridad y el amor al prójimo, durante la celebración de la Solemnidad de Corpus Christi.

El prelado enfatizó que “la verdadera comunión con Cristo no puede estar desligada de la preocupación por los más necesitados”. Aseguró que el sacramento de la Eucaristía interpela a los cristianos a ser “pan partido” para el enfermo, el migrante, el joven sin rumbo, la madre soltera y todos aquellos que viven en condiciones de vulnerabilidad.

“La Eucaristía no termina en la misa; comienza allí y continúa en nuestras casas, en la calle, en el trabajo, donde debemos ser presencia viva de Cristo”, expresó monseñor Rodríguez, quien también llamó a rechazar toda forma de egoísmo e indiferencia ante el dolor ajeno.

Durante la celebración, estuvieron presentes autoridades civiles, militares y eclesiásticas, entre ellas la gobernadora provincial Rosa Santos, el alcalde de Santiago, Ulises Rodríguez, el general Jiménez Reynoso y el exprocurador Francisco Domínguez Brito, quienes acompañaron al pueblo católico en esta muestra de fe.

La procesión eucarística partió desde la Catedral Santiago Apóstol hasta el Estadio Cibao, donde se vivió una jornada de fervor y recogimiento, marcada por la participación activa de sacerdotes, diáconos, movimientos apostólicos, jóvenes y familias.

Monseñor Rodríguez recordó que el milagro de la multiplicación de los panes es también un llamado al presente: “Lo que parece insuficiente, en las manos de Jesús, se multiplica. Pero el milagro no ocurre sin la disposición de compartir”.

Asimismo, destacó que “celebrar la misa y ser injusto es traicionar el altar; adorar al Santísimo y despreciar al pobre es escandaloso”. En ese sentido, instó a que las parroquias y comunidades sean espacios donde se comparta no solo el pan, sino también la dignidad, el respeto y la ternura.

El mensaje central de la homilía fue un llamado a que la Iglesia sea coherente, cercana y comprometida con la realidad de su pueblo. “Cristo no quiere que lo admiremos a distancia. Él nos pregunta: ¿dónde están mis hermanos hambrientos? ¿Dónde están los ancianos abandonados? ¿Qué hacemos con ellos?”, reflexionó el arzobispo.

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