
El pontífice argentino ofició una misa con los más de 200 sacerdotes, obispos y cardenales que viajaron a Roma para participar en el sínodo que, hasta el 28 de octubre, buscará proponer nuevas fórmulas para acercarse a los jóvenes católicos.
Francisco se quedó sin palabras al dar la bienvenida a dos nuevos obispos chinos: su presencia fue posible gracias a un histórico acuerdo con Beijing sobre su nombramiento.
El sínodo comienza bajo una nube de nuevas revelaciones de abusos y encubrimiento en EE.UU., Chile y Alemania, entre otros países, que han rebajado la confianza de los católicos estadounidenses en el liderazgo del papa a mínimos históricos.
