¿Por qué Estados Unidos ataca a Irán?
Estados Unidos lanzó un ataque contra Irán, en coordinación con Israel, según anunció el presidente Donald Trump, con el argumento de impedir que el gobierno iraní desarrolle o consolide la capacidad de fabricar un arma nuclear.
La operación también estaría dirigida a destruir infraestructura relacionada con misiles balísticos y reducir lo que Washington considera una amenaza directa contra Israel y los intereses estratégicos estadounidenses en Medio Oriente.
La ofensiva se produce en medio de una tensión acumulada durante meses. Estados Unidos e Israel han acusado reiteradamente a Irán de avanzar en su programa nuclear con posibles fines militares, mientras que Teherán sostiene que su desarrollo tiene objetivos civiles y energéticos.
Aunque recientemente se celebraron negociaciones en Ginebra entre representantes iraníes y estadounidenses, el clima de desconfianza no se disipó y la posibilidad de una acción militar se mantenía latente.
Otro factor clave es la influencia regional de Irán en países como Líbano, Siria, Irak y Yemen, donde mantiene alianzas estratégicas con distintos actores armados y políticos.
Israel considera que esta red representa una amenaza directa a su seguridad nacional. En los meses previos también se registraron ataques con drones y misiles contra posiciones vinculadas a Israel y contra bases con presencia estadounidense en la región, lo que elevó el riesgo de una confrontación directa.
Tras el inicio de la ofensiva, Israel describió la acción como un “ataque preventivo”, mientras que Estados Unidos habló de una operación militar de gran escala. Se reportaron bombardeos contra objetivos militares en Teherán y otras ciudades iraníes.
En respuesta, Irán lanzó misiles y drones hacia territorio israelí y contra bases estadounidenses en la región, activándose los sistemas de defensa aérea en varias zonas.
El gobierno estadounidense ha señalado que busca debilitar la capacidad militar estratégica iraní y enviar un mensaje disuasivo a sus adversarios en Medio Oriente. Por su parte, Irán ha respondido con acciones militares para demostrar que mantiene capacidad de respuesta y evitar proyectar una imagen de debilidad ante su población y aliados.
La situación mantiene un alto nivel de tensión internacional, ya que los ataques directos entre Estados, el intercambio de misiles y la implicación de fuerzas estadounidenses aumentan el riesgo de una escalada mayor.
Aunque algunos analistas consideran que ambas partes podrían intentar limitar el alcance del conflicto, el escenario sigue siendo incierto y con potencial de ampliarse si continúan las represalias.

