
La semana pasada, Gran Bretaña nombró a dos hombres como sospechosos clave en el envenenamiento de Sergei Skripal y su hija Yulia con el agente neurotóxico novichok. Las autoridades británicas dijeron que trabajan para la inteligencia militar rusa.
Según Putin, las autoridades rusas “saben quiénes son estas personas”, e insistió en que no trabajan para el ejército. El dirigente pidió a los dos hombres que contacten con los medios de comunicación y “hablen sobre ellos”.
Tras el envenenamiento de los Skripal el pasado 4 de marzo, Gran Bretaña y más de dos docenas de países expulsaron a un total de 150 espías rusos que trabajaban bajo protección diplomática. Rusia echó del país a un número similar de enviados de esas naciones.
