
Tanto las víctimas mortales como los heridos se encontraban en el interior de sus viviendas en el momento de la explosión. Dos de los lesionados presentan quemaduras de tercer grado. Laura Gurza, coordinadora general de Protección Civil del estado de Puebla, confirmó que entre los fallecidos hay cinco menores de edad. Al menos diez de los muertos pertenecerían a una misma familia.
Intervención militar
Tras la explosión, el fuego alcanzó a 32 viviendas, mientras en algunas de ellas se produjeron fugas de gas y la acumulación de combustible en el sistema de drenaje provocó que muchas alcantarillas reventasen. Ante esta situación, muchas familias fueron desalojadas, para las cuales se habilitaron dos albergues. Hasta que el fuego estuvo controlado, agentes de las policías municipal y estatal, con apoyo de elementos del Ejército, restringieron el acceso a las colonias próximas al siniestro, al tiempo que reforzaban la seguridad en el centro del municipio ante posibles saqueos en comercios y tiendas.
Según los medios locales, habitantes del pueblo relataron que sobre las seis de la madrugada del domingo (una de la tarde en España) se escuchó un fuerte estruendo, mientras una gran nube negra de cincuenta metros de altura se extendía por la localidad dejando a su paso automóviles, casas y árboles calcinados.
