Santiago.– Con una multitudinaria marcha–caravana vehicular y el encendido simbólico de luces, organizaciones comunitarias, religiosas y ambientalistas de Santiago y Puerto Plata expresaron su rechazo a los planes de explotación minera en la cordillera Septentrional, una zona considerada vital para la producción de agua y la preservación del equilibrio ambiental del país.
La protesta fue convocada por el movimiento “Unidos Somos Más”, que agrupa a sacerdotes y moradores de los distritos municipales de Río Grande, San Francisco de Jacagua, Pedro García y Yásica Arriba. La movilización inició en la avenida Circunvalación Norte y se desplazó por la autopista Duarte, en una caravana que atrajo la atención de numerosos ciudadanos.
El recorrido concluyó en la avenida Las Carreras, frente a la estación central del monorriel y el teleférico de Santiago, donde el sacerdote Ramón (Nino) Ramos dio lectura a un manifiesto en defensa de la “Madre Tierra” y en contra de la minería metálica en las cordilleras del país.
A lo largo del trayecto, residentes de distintos sectores salieron de sus hogares portando la bandera dominicana, mientras ambientalistas exhibían pancartas en defensa de la cordillera Septentrional. La presencia de decenas de militares y agentes policiales interrumpió en al menos seis ocasiones el avance de la caravana, con aparentes intentos de reducir el recorrido antes de llegar a su destino final.
Durante su intervención, el sacerdote Nino Ramos denunció que las cordilleras Septentrional y Central están bajo amenaza por intereses económicos que priorizan la extracción de riquezas minerales por encima del bienestar colectivo y la sostenibilidad ambiental.
“Es una contradicción de la vida: la riqueza que está en la tierra y la hace productiva la sacan para guardarla en los bancos. Nos dicen que la minería es progreso, pero ¿progreso para quién?”, cuestionó el religioso ante la presencia de comunitarios, dirigentes populares, juntas de vecinos y amas de casa.
Ramos advirtió que para las comunidades rurales la minería solo representa la destrucción de los conucos, la tala indiscriminada de árboles, la contaminación de las fuentes de agua, el desplazamiento de familias y la desaparición de comunidades enteras. Asimismo, señaló que estas amenazas se repiten en distintas regiones del país, como San Juan de la Maguana, Restauración y ahora el Cibao Norte, específicamente en Santiago y Puerto Plata.
El sacerdote hizo un llamado a dirigentes sociales, sacerdotes y pastores del Sur y de la zona de Restauración a unirse en un encuentro en Santiago, con el objetivo de articular una defensa conjunta de la naturaleza, el agua, la vida y el medio ambiente. Además, anunció la convocatoria de una nueva marcha–caravana para el próximo 25 de febrero, previo a la conmemoración de la Independencia Nacional.
En tanto, el obispo episcopal Rogelio Cruz calificó como una desgracia de gran magnitud la intención de intervenir las cordilleras, al considerar que existe complicidad de las autoridades estatales, las cuales —según dijo— intentan hacer creer a la población que desconocen los planes de explotación minera.
“El propósito es acabar con todas las cordilleras. Esta isla posee recursos extraordinarios, pero con autoridades que ya lo tienen todo comprometido y luego alegan que no existe explotación, la situación se vuelve insostenible”, expresó Cruz.
El obispo sostuvo que el Estado dominicano carece de una política clara y firme de protección de los recursos naturales, por lo que, ante este escenario, aseguró que la ciudadanía no tiene otra opción que mantenerse en las calles en defensa del medio ambiente y el patrimonio natural del país.
