• 16 abril, 2021

Stephen Hawking y el fin de la humanidad

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Manuel Volquez

Por Manuel Vólquez

El físico teórico británico Stephen William Hawking murió sin ver realizada su versión de que un virus podría destruir a toda la humanidad.

En el año 2001, en una entrevista al diario The Telegraph, Hawking presagiaba que sería un virus, con efectos altamente mortales para los seres humanos, lo que provocaría el final de nuestra especie, y no una bomba atómica como se creía en ese momento debido a su potencial mortal.

¿Acaso se refería a la pandemia Covid-19? ¿Surgirá otra pandemia más letal en los próximos años? Son interrogantes que mueven a preocupación.

El astrofísico mostraba una gran preocupación por la biología, más que por las armas nucleares, ya que sería una gran pandemia de una creación “accidental o voluntaria” la que terminaría con la humanidad.

Según revela BBC, no solo podría ser una infección de escala mundial la que generaría una catástrofe en el planeta. Dentro de las potenciales amenazas planteadas por Stephen Hawking aparecen la inteligencia artificial, el cambio climático, virus transgénicos y una guerra nuclear. De ese grupo solo falta por ver una guerra nuclear.

“Aunque la probabilidad de que ocurra un desastre en el planeta Tierra en un año determinado puede ser bastante baja, se acumula con el tiempo y se vuelve casi una certeza en los próximos mil o diez mil años”, aseguró el prestigioso científico fallecido en 2018.

A lo largo de su vida, el físico además realizó importantes predicciones sustentadas en posibilidades científicas sobre el futuro de la humanidad. A continuación, te contamos las principales profecías del científico:

El físico inglés consideraba que Donald Trump era una amenaza para la raza humana y llegó a declarar que la posibilidad de una guerra nuclear sería inminente. Con solo un par de bombas atómicas, los efectos para el planeta Tierra y la humanidad serían desastrosos.

“Los humanos, que están limitados por la evolución biológica, no podrían competir y quedarían suprimidos”, dijo Hawking. El científico creía que los robots y la inteligencia artificial podría llegar a superar a los humanos, lo que significaría el fin de la civilización. Aunque pensaba que era una pieza fundamental del futuro de la civilización, también abogó por la creación de un instituto académico dedicado a estudiar su impacto.

Como consecuencia de la sobrepoblación y la explotación de los recursos, Hawking creía que, en 600 años, la Tierra se convertiría en una bola de fuego resplandeciente. En realidad, no se refería a un futuro concreto, sino más bien a los efectos del calentamiento global. Sería el fin de un planeta habitable.

Debido a la anterior predicción, creía que el futuro de la humanidad estaría en buscar un nuevo hogar en el espacio. Para él, la mejor opción estaría en el sistema Rikel Centaurus,

más conocido como Alfa Centauri. El científico estaba involucrado en el proyecto Breakthrough Starshot, que buscaba alcanzar este sistema en los próximos 20 años.

Recientemente, vi un documental donde algunos científicos decían que en 7,000 millones de años desaparecerán todos los seres vivos de la tierra a causa del calentamiento global o cambio climático. El sol aumentará de tamaño y la temperatura sobre la tierra será de más de mil grados Celsius.

Explicaban que, en esas circunstancias, las aguas de los océanos se evaporarían y la tierra se convertiría en desierto inhabitable. Adelantándose a esa catástrofe, los científicos trabajan en un proyecto de nombre “Terraforma” para trasladar a los humanos a otro planeta, que no sería el Alfa Centauri mencionado por Stephen William Hawking.

Se trata del planeta Marte porque tiene características similares a la Tierra. Hasta la fecha aún no se ha podido encontrar evidencia definitiva que confirme la existencia presente o pasada de vida en Marte. Aun así, se posee evidencia acumulativa que favorece la posibilidad de que Marte, en un pasado, haya albergado agua y que esta haya sido óptima para poder sostener vida debido a que posee los tres elementos clave para la vida: oxígeno, hidrógeno y carbono.

De hecho, ya se están diseñando proyectos para habilitar los espacios que allí serían ocupados por los humanos, que en principio deberán usar trajes especiales y máscaras para prevenir cualquier contaminación.

Según el astrofísico de prestigio internacional Guillem Anglada-Escudé, se enviará una misión exploradora con esos fines. La primera misión es probable que no llegue allí para quedarse, sino que sea de ida y vuelta. Se enviaría una misión con una pequeña infraestructura para que, con los elementos locales que encuentre allí, fabrique, por ejemplo, el oxígeno, entre otras muchas cosas, y que cuando esté todo un poco desplegado y se compruebe que todo funciona, se puedan enviar tripulaciones con pasajeros.

Mientras llega ese tiempo, la población humana en la tierra crece a ritmo acelerado. De acuerdo a las proyecciones presentadas por Naciones Unidas, el número de habitantes del planeta pasará de los 7.700 millones que habrá a cierre de este ejercicio a 9.700 millones en 2050.

Es otro problema que, sin dudas, gravitaría en la destrucción de la tierra. Cuando eso ocurra, yo no estaría vivo. Por tanto, no sufriré ni seré testigo de esa catástrofe apocalíptica.

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