• 18 agosto, 2022

Terror y abusos de las conquistas

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Por Manuel Vólquez

La historia clásica registra que a partir del siglo V en Europa se vivió una profunda crisis económica que redujo el consumo de forma acelerada, fenómeno que comenzó a complicarse desde el siglo X lo que dio lugar al desarrollo de un urgente proceso comercial. Eso creó las condiciones para iniciar los viajes de exploración y la expedición de conquistas que permitió a los europeos controlar los recursos naturales de amplias zonas del planeta, principalmente por el auge de la tecnología en diferentes áreas.

Lo anterior da surgimiento a una emigración masiva de a las ciudades para liberarse del dominio de los señores feudales. Entonces surgieron nuevos centros urbanos y también dio inicio a la burguesía, en el siglo XI, un grupo social que se ocupaba de las transacciones económicas que las ciudades. Así se sentaron las bases del capitalismo como sistema económico debido al predominio del mercantilismo que consistía en comercializar el oro y la plata expropiado desde América.

Entre los siglos XV y XVI, Inglaterra, Francia, Japón, España, Estados Unidos se repartieron los territorios de África, Asia, América Latina y otros destinos ejerciendo la fuerza militar, maltratando a sus pobladores y expropiando tierras ricas en minerales. Esas acciones aún persisten en la era moderna aunque con otras estrategias y la muestra más reciente la tenemos en la incursión de Rusia en Ucrania.

En el caso de España, las escenas fueron escalofriantes porque incurrieron en la aplicación de la excesiva fuerza y los abusos para apoderarse de los terrenos en zonas latinoamericanas.

Amputaciones de manos, ejecuciones en la hoguera, empalamientos, ahorcamientos, aperreamientos en los que se lanzaban grandes perros de combate contra personas, abusos sexuales contra mujeres y niñas y despiadadas masacres, fueron algunos de los métodos empleados por los españoles para someter a la obediencia las poblaciones invadidas.

Esa parte de la historia, las amputaciones y demás maltratos, lo manifiesta el historiador español Antonio Espino López en su libro «La invasión de América: una historia de violencia y destrucción», publicado por la editorial Arpa en el que desvela la cultura del terror empleada por sus compatriotas a la hora de invadir tierra americana.

«El verbo invadir es mucho más inequívoco. Implica irrumpir, entrar por la fuerza, así como ocupar anormal e irregularmente un lugar. Y eso es lo que ocurrió en el caso de América», sostiene este catedrático de Historia Moderna en la Universidad Autónoma de Barcelona, especialista en historia de la guerra en la Edad Moderna y en la conquista hispana de América.

Para este intelectual, la conquista de América (él prefiere llamarle invasión) fue una historia de violencia y destrucción. En su obra ofrece muchos ejemplos de la crueldad a la que llegaron los españoles en América. Uno de los métodos que afirma que empleaban contra la población autóctona era la amputación de las manos y a veces también de las narices y de las orejas.

La versión de esos hechos los narra Antonio Espino López en una entrevista del 8 febrero 2022 para BBC News Mundo en la que afirma que lo que hicieron los españoles era una conducta heredada del imperialismo de la antigua Roma y, desde entonces, no ha cesado.

Cuenta que “en las terribles guerras civiles de finales del siglo XX, en algunos Estados africanos se cortaba sistemáticamente las manos a los enemigos. Cuando los efectivos son limitados o cuando todavía no se tiene un control profundo del territorio y de las personas, se emplea el terror para

atemorizar a las personas de la forma más contundente posible. En América Latina fue una práctica bastante extendida, se hace mención a ella en muchos textos. Los conquistadores con frecuencia cortaban las manos de los habitantes y cauterizaban la herida con aceite hirviendo o con fuego. Evidentemente, de lo que se trata es que el resto de la comunidad percibiera de manera clara y contundente que el castigo aplicado a esa persona podía extenderse a muchas otras, lo que frenaba su instinto de rebelarse”, explica.

Otras de esas prácticas aterrorizantes que menciona en su libro es el aperreamiento, que consistía en utilizar contra las personas perros de combate de gran tamaño y de gran poder físico. En en ocasiones las personas, con las manos atadas, tenían que enfrentarse a un animal o a varios animales ante los ojos del resto de la comunidad. Ese individuo moría despezado en cuestión de minutos.

(Ese método de tortura lo vi en la película “Django desencadenado” con la actuación de figuras estelares como Jamie Fox, Leonardo Di Caprio, Samuel L. Jackson, Kerry Washington, Don Johnson, bajo la dirección de Quentin Tarantino. Los latifundistas, como castigo, le tiraban los furiosos perros a los esclavos que se negaban a trabajar o que cometieran algún hecho prohibido por los patronos. Versión mía, MV).

Según el historiador ibérico, el mensaje que se buscaba lanzar con los aperreamientos era que si alguien se portaba mal, iba a acabar siendo ejecutada de esa forma tan brutal. Pero esa conducta hizo reaccionar a la monarquía española de una forma contundente y en el 1541 se publica un Real Decreto en el que se prohíbe que se críen perros con la intención última de ejecutar a las personas.

En su libro también menciona ejecuciones en la hoguera, indígenas que eran quemados vivos. Francisco Pizarro, Hernán Cortés y muchísima gente aplicaron esa modalidad de ejecución, sobre todo al principio de la invasión de América, que se reservaba para los caciques porque si se ejecutaba al jefe de una comunidad, de un territorio, de nuevo se estaba mandando un mensaje muy claro.

Las ejecuciones en la hoguera se utilizaron con frecuencia en la conquista de las Antillas, en especial en Santo Domingo. Cortés no dudó, por ejemplo, en quemar vivos a un gran jefe mexicana y a algunos de sus correligionarios para demostrarle precisamente a Moctezuma y al resto de la sociedad que no toleraría ninguna revuelta ni acción en contra de los intereses españoles.

También habla de los empalamientos, una de los castigos más crueles de la historia. “Esa práctica no era tan habitual, no he encontrado muchas menciones a ella, aparece sobre todo en algunas crónicas sobre la conquista de Venezuela”, precisa.

El empalamiento consiste en “la penetración de un humano por un objeto como una estaca, un palo, una lanza o un gancho, a menudo por la perforación completa o parcial del torso”. En el Código de Hammurabi, datado alrededor de 1780 a.C. (Antes de Cristo), es el primer lugar en el que encontramos la muerte por ese método como castigo para cierto tipo de crímenes.

Otra tétrica modalidad de ese sistema de castigo consistía “en la introducción de una estaca afilada por el ano, la vagina o por la zona inferior del abdomen de la víctima. Normalmente, se tendía a la persona en el suelo u otra superficie y golpeando con un martillo o mazo se hacía penetrar la estaca untada con grasa por el lugar elegido hasta que alcanzara el torso, saliera por el pecho o en algunas ocasiones por la boca”.

¡Feliz día de los esclavos, perdón, de los padres!

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