• 9 abril, 2026

Tragedia en Texas: Inundaciones repentinas dejan al menos 27 muertos en campamento para niñas

CONDADO DE KERR, TEXAS.– Lo que comenzó como una noche común de verano terminó en una tragedia inesperada para más de 700 niñas que se encontraban en el Campamento Mystic, un reconocido centro cristiano femenino ubicado junto al río Guadalupe, en una zona históricamente propensa a inundaciones.

La alerta de emergencia por lluvias torrenciales fue emitida en la madrugada del 4 de julio, anunciando el riesgo de inundaciones repentinas potencialmente mortales. Pero mientras la amenaza avanzaba, muchas de las niñas —algunas de apenas 7 años— dormían sin saber que el agua ya comenzaba a rodear sus cabañas.

La tormenta toma por sorpresa a campistas y personal

Lucy Kennedy, de 10 años, fue una de las primeras en despertar por los truenos. Aunque los consejeros intentaron tranquilizarlas, la situación empeoró rápidamente. Las cabañas temblaban, el nivel del agua subía, y el personal comenzó a improvisar medidas de evacuación.

En la cabaña Bug House, la consejera Laney Owens alertó a la administración: la inundación se estaba volviendo peligrosa. De inmediato, el director Edward Eastland y su padre, propietario del campamento, comenzaron a trasladar niñas al salón recreativo.

En otras cabañas, como Chatterbox, consejeras como Silvana Garza Valdez y María Paula Zárate guiaron a las niñas a zonas elevadas. Algunas escribieron los nombres de las pequeñas en sus brazos, por si se perdían en la evacuación.

Una noche larga bajo aguas crecientes

A medida que el agua seguía subiendo, niñas y consejeras caminaban con el agua al pecho, aferrándose unas a otras para no ser arrastradas por la corriente. En el Wiggle Inn, niñas de 7 a 10 años fueron colocadas en colchones flotantes. Algunas intentaban resguardar peluches y objetos personales.

La situación se tornó crítica cuando el agua rompió puertas y se llevó pertenencias. Con linternas como única guía, cientos de niñas pasaron la noche en el segundo piso del salón recreativo, rezando, cantando y tratando de mantenerse en calma.

“Todos estaban asustados porque el agua no paraba de entrar y corría muy rápido”, relató una campista de 12 años. En algunas cabañas, los colchones flotaban, mientras otras niñas eran evacuadas por ventanas para escapar del nivel creciente del agua.

El amanecer trajo helicópteros, rescate… y dolor

Al llegar la mañana, llegaron también los helicópteros de rescate. Las niñas eran trasladadas, algunas descalzas y con cortes por haber perdido los zapatos en la corriente. Lucy, la campista de 10 años, incluso ofreció sus Crocs a otra niña que los había perdido.

Muchas de ellas fueron llevadas en autobuses escolares a la Escuela Primaria Ingram, donde se reencontraron con sus padres tras horas de incertidumbre. Cantaban himnos, intentaban mantener la esperanza, pero sabían que algo andaba mal.

Al menos 27 muertos y una comunidad devastada

Las autoridades confirmaron más tarde que al menos 27 campistas y consejeras fallecieron como consecuencia de las inundaciones. La tragedia golpeó de lleno a una comunidad con más de 100 años de tradición, donde generaciones han crecido en torno al espíritu del Campamento Mystic.

Durante una vigilia en honor a las víctimas, Stacey Merchant, madre de una campista de 12 años, reveló entre lágrimas que acababa de recibir una carta de su hija, enviada días antes del desastre. “Algunos padres hoy recibirán la primera y última carta de sus hijas”, dijo la consejera Owens a medios locales, con la voz entrecortada.

El dolor se mezcló con muestras de fe. “Siempre que teníamos frío, nos abrazaban; cuando llorábamos, nos consolaban”, recordó una de las gemelas de 9 años que sobrevivió.

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