Por Ramón Mercedes
NUEVA YORK.- Los Knicks ganaron la noche de este miércoles el cuarto partido de las Finales de la NBA ante los San Antonio Spurs en el Madison Square Garden por solo 1 punto, con un marcador final de 107 a 106 y enloqueció los neoyorkinos.
El equipo logró una histórica remontada al borrar una desventaja de 29 puntos y asegurar la victoria. Luego de la victoria, la energía dentro del Madison era electrizante, se contagiaba por toda la ciudad.
Unas 10 mil personas, entre ellas decenas de dominicanos, estalló en júbilo y al mismo tiempo estalló el caos en las calles, destrozando vehículos, bicicletas, subiéndose encima de autobuses y coches de patrulla, volcar un taxis, protagonizar peleas a puñetazos, lanzar fuegos artificiales e incluso forzar la cerradura de un camión, entre otros actos vándalicos.
56 personas fueron detenidas y 10 agentes policiales de los que trataban controlar la situación resultaron heridos.
La violencia se produjo incluso después de que los Knicks cancelaran la fiesta para ver el partido al aire libre cerca del Madison Square Garden, unas horas antes del encuentro, debido a las tensiones entre el Ayuntamiento y la directiva del club.
El alcalde Zohran Mamdani ha estado promoviendo la organización de más eventos para ver el partido, con el apoyo de la ciudad, para mantener el orden entre la multitud.
Mientras tanto, James Dolan, propietario del MSG, ha reaccionado argumentando que estos eventos desvían energía e ingresos del estadio. Los Knicks están a solo un partido de levantar el trofeo de campeones Larry O’Brien. El quinto partido se jugará en San Antonio este sábado.
Una funeraria de Brooklyn (Sparrow A Contemporary Funeral Home Inc.) organizó una fiesta en el interior del local para que unas 100 personas vieran el juego en dos pantallas gigantes en salas normalmente reservadas para difuntos, y ahí disfrutaban al máximo el encuentro deportivo.
Erica Hill, duena de la Funeraria, ubicada en el 161 de la avenida Driggs, en Brooklyn, preparó el encuentro. Quería ofrecer un espacio para que la gente de la comunidad pudiera honrar a un ser querido que habían perdido, tal vez la persona con la que normalmente estarían viendo el partido.
