El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la participación de su país en la guerra contra Irán podría concluir en un plazo de “dos o tres semanas”.
Durante declaraciones desde la Casa Blanca, el mandatario aseguró que Washington está “golpeando muy duro” a la nación persa, destacando recientes ataques contra instalaciones de fabricación de misiles.
El conflicto se remonta a la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, con el objetivo declarado de neutralizar amenazas de la República Islámica. Los bombardeos provocaron la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, así como de altos funcionarios militares y de seguridad.
En respuesta, Irán ha lanzado múltiples ataques con misiles y drones contra territorio israelí y bases estadounidenses en la región, además de impactar infraestructuras energéticas vinculadas a EE.UU.
Uno de los efectos más significativos del conflicto ha sido el bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía clave por donde transita cerca del 20 % del comercio mundial de petróleo y gas, lo que ha provocado un alza en los precios internacionales de los combustibles.
Las declaraciones de Trump se producen en medio de crecientes tensiones globales y negociaciones en curso para poner fin a las hostilidades.
