El presidente Donald Trump ha comenzado a moderar algunas de sus posturas más extremas en materia económica, especialmente respecto a su política arancelaria. Sin embargo, expertos advierten que el daño causado por su enfoque errático podría ser irreversible para la economía estadounidense y global.
Trump flexibiliza aranceles y evita confrontación con la Reserva Federal
Este martes, Trump dio señales de un cambio de rumbo al mostrarse abierto a reducir los aranceles a China y asegurar que no planea despedir al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. Estos gestos calmaron momentáneamente a los mercados, impulsando el alza de las acciones en Wall Street.
Aun así, la incertidumbre generada por los constantes cambios en su política económica continúa siendo el mayor riesgo para la economía, según analistas. Wendy Edelberg, economista de Brookings Institution, afirma que «la incertidumbre creada por la Casa Blanca es más dañina que los propios aranceles».
Inestabilidad y miedo a la recesión
Aunque Trump mostró una actitud más moderada, los mercados siguen afectados por una agenda comercial impredecible. Desde los máximos históricos del S&P 500 hace dos meses, se han perdido más de 7 billones de dólares en valor de mercado, según datos de FactSet. A pesar de algunas señales positivas, el índice sigue un 11 % por debajo del nivel que tenía cuando Trump asumió el cargo.
Economistas como Justin Wolfers (Universidad de Michigan) y Kent Smetters (Wharton School) advierten que el crecimiento se desacelerará incluso si los aranceles se reducen hoy. Según Smetters, la incertidumbre política podría costar a EE.UU. al menos un 1 % del PIB, con una posible caída total del 5 % si se aplican todos los aranceles planeados.
Empresarios paralizados por la falta de claridad
Los líderes empresariales están desconcertados por la falta de coherencia en la política económica de Trump. Según la Reserva Federal, el 75 % de las empresas no planea aumentar su inversión en los próximos seis meses. Las decisiones improvisadas de la Casa Blanca están paralizando la contratación y reduciendo la confianza empresarial.
Relaciones comerciales dañadas
El impacto de la guerra comercial se extiende más allá de los mercados. Socios estratégicos como Canadá han perdido la confianza en Estados Unidos. “La relación entre EE.UU. y Canadá está profundamente dañada”, dijo Wolfers. “El daño ya está hecho”.
Aunque Trump ha suavizado su retórica, los efectos de su enfoque caótico ya se sienten en la economía global. La falta de previsibilidad y las políticas comerciales volátiles han provocado una crisis de confianza que podría tardar años en repararse.
