Por Enmanuel Mera
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Un rinconcito patriótico cargado de nostalgia y dominicanidad, es lo que creado María Alcántara, una dominicana que llegó a la ciudad de New York desde su natal San Cristóbal hace 22 años. María quien es madre soltera de tres, al igual que muchos dominicanos de la diáspora ha tenido que enfrentar diferentes obstáculos para adatarse a una nueva sociedad y estilo de vida; ha sabido encontrar tiempo y espacio para no olvidar sus raíces culturales y folclóricas.
“Yo nací en la cuna de la Constitución Dominicana, San Cristóbal, es por ello que me siento tan dominicana, quiero, amo y respeto nuestra cultura”, agregó Alcántara quien lleva 28 años residiendo en territorio norteamericano.
María cuenta que siempre ha estado muy ligadas actividades culturales y folclóricas ya que siempre participaba en las actividades escolares que se realizaban en San Cristóbal con motivo de celebración de fechas y aniversarios patrióticos.
La idea de colectar artículos y elementos alegóricos al folklore y la cultura campesina dominicana le vino a principios del 2019, y es en ese mismo año que instala cuadros, accesorios y banderas en los pasillos del edificio donde vive en Brooklyn, tal y como si fuese una exposición de un museo.
“Aquí venían personas, dominicanos y de otras nacionalidades a tomarse fotos en los muros de los pasillos”. indicó María, sin embargo, debido a las quejas del algunos residentes estos fueron removidos y reinstalados en el interior de su apartamento ubicadlo en el 1545 St. John’s Place en Brooklyn.
En casa de María se puede encontrar desde una güira hasta un pilón de madera, así como una gran variedad de enseres y antigüedades llenas de un nostálgicos recuerdos de la vida en el campo en República Dominicana; muchos de los cuales han sido donados por amigos y relacionados de la folclorista.
Dentro de los artículos se encuentran: sillas guano, instrumentos musicales de percusión (Tamboras), antiguas maquinas de coser, cuadros y letreros simbólicos de la dominicanidad del pasado, así como otros vinculados a la idiosincrasia y la religiosidad popular del pueblo dominicano.
Otras de las cosas que se pueden encontrar en este rincón dominicano son las prendas, vestidos y accesorios relacionados a la vida rural y campesina; María cuenta con vestuarios completos tanto para hombres y mujeres que deseen tomarse fotos y tener un recuerdo lo pueden hacer de forma gratuita. María ha convertido su apartamento en Brooklyn en un mini museo dominicano
La también profesional del estilismo , el corte y las tijeras, agregó su motivación principal es la creación de una casa cultural y folclórica dominicana, ya que según cuenta no existe un espacio dedicado para esos fines en Brooklyn.
Según María la comunidad dominicana de Brooklyn debe tener un espacio que recuerde sus orígenes, e incluso que dominicanos nacidos en este país conozcan la cultura y tradición de sus padres y asuman el compromiso de amar y querer sus orígenes primigenios.
“Aquí en Brooklyn no existe un espacio para exposición y promoción de la cultura y folklore dominicano” indicó la activista y promotora cultural quien junto a otros colaboradores ha logrado encaminar el proyecto, sin embargo, el mismo necesita del soporte y sostenimiento por parte de las autoridades dominicanas, ya sea el Ministerio de Cultura o el Ministerio de Turismo para así continuar con avance y desarrollo de la promoción cultural dominicana.
En los cuatro años que lleva funcionando el proyecto cultural, se ha caracterizado por el apoyo y el soporte que que brinda a las actividades realizadas por otros programas de desarrollo y promoción cultural y folclórica dominicana en otros estados como Massachusetts, Pensilvania, y New Jersey donde existen una gran presencia de descendientes de la tierra de Duarte, Sánchez y Mella.
“Mucho niños que nacieron aquí no conocen sus raíces culturales debido a que sus padres tampoco las conocen, este espacio está abierto para todos, tanto padres e hijos puedan interactuar con su herencia del folklore dominicano”.
En espacio creado por María se impacten clases de pintura costumbristas y música folclórica.
Su Historia:
María Alcántara es natural de la comunidad rural del Ramón en San Cristóbal y lleva 28 años residiendo en los Estados Unidos. Cuando llegó al condado del Bronx, lugar donde vivió sus primeros años en la ciudad de New York, ya tenía 2 hijos y luego tuvo una tercera como resultado de su segundo matrimonio.
Cuenta que su infancia en República Dominicana transcurrió viviendo en diferentes casas de familiares dentro de la provincia de San Cristóbal, debido a que su padre ya se habían separado, por lo que no le fue posible concluir los niveles básicos de educación lo cual no ha sido un óbice para limitar su deseo de avance y superación, así como alto sentido de valor patriótico.
Al igual que la mayorías de los migrantes su proceso de adaptación fue muy complicado, sin embargo su caso tenía un elemento particular que dificultaba aún más el proceso integración, ya que venia arrastrando desde República Dominicana un problema de violencia familiar.
María cuenta permaneció encerrada en un círculo de violencia doméstica por más de dos años, donde la dependencia económica, y el maltrato sicológico de parte de su agresor era una constante.
Cuenta que un viaje a Republica Dominicana le permitió a reconocer que ella y sus hijos están atrapados por el abuso, el maltrato y la violencia doméstica, por lo que a su regreso a New York decidió romper el círculo, buscar ayuda y refugiarse donde familiares en la ciudad de Brooklyn donde reside actualmente.
Sin embargo, romper con esa cadena no le fue tan fácil, ya que el caso llego hasta los tribunales debido a las perseguida y acosada por quien entonces era su compañero sentimental y padres de sus dos primero hijos. Hecho ocurrido a finales del 1998.
A pesar de las batallas peleadas María Alcántara siguió avanzando, trabajando y estudiando completando cursos de inglés, de belleza y estilismo, así como de cuidado de adultos mayores.
Hoy en día su dos primeros hijos son profesionales. La mayor es maestra en el área de la educación para niños especiales y el segundo es graduado en ingeniería de sistemas computacionales. La menor de los tres aún cursa la secundaría.
La historia de María es un ejemplo inspirador de cómo una mujer puede enfrentar desafíos y salir adelante. Su valentía y fortaleza son un testimonio del poder del espíritu humano para superar las dificultades y lograr las metas deseadas.
