• 4 marzo, 2024

Una valorada inquietud

manuel voquez

Por Manuel Vólquez

 

Alguien sugería, hace pocos días, la atinada idea de incorporar como tarea la enseñanza de la Constitución de la República en las escuelas públicas y centros educativos privados.

 

El planteamiento no ha sido enmendado por aquellas personas e instituciones vinculadas al sector educativo. Tampoco por los medios de comunicación que tanto nos hostigan a diario con la difusión de noticias cargadas de violencia, mentiras, manipulación y tergiversación, y otras basuras mediáticas.

 

Una constitución es un texto codificado de carácter jurídico-político, surgido de un poder constituyente, que tiene el propósito de constituir una separación de poderes, definiendo y creando los poderes. Es lo que se ha predicado a través de los años.

 

Sabemos que la Constitución de la República Dominicana fue promulgada el 6 de noviembre de 1844. Consta de un preámbulo y diecisiete títulos, que se dividen en capítulos y secciones que comprenden 277 artículos, así como veinte disposiciones transitorias. Cada artículo tiene su propia denominación.

 

La dominicana contiene numerosos artículos relacionados con las normas de vida ciudadana y nos enseñan a defender nuestros derechos cuando son violados e irrespetados frecuentemente por la clase gobernante y los estamentos de poder encargados de velar por una correcta aplicación de la justicia y el orden público.

 

Por igual, nos muestra la forma de defender el derecho a opinar sin difamar y expresar nuestro pensamiento e ideas de manera libérrima.

 

La generación de relevo debe ser orientada respecto a la importancia de conocer el valioso contenido de ese histórico y valioso documento, de forma que sepan su origen y las circunstancias en que fue elaborada.

 

Hay que salvar a esa generación y la mejor manera de lograrlo es enseñándole el contenido de la Carta Magna en razón de que los adultos de hoy la ignoran, en cambio, promueven el desorden, el irrespeto a las leyes y a los estandartes patrióticos.

 

Es tan grave el caso que ya no colocamos la bandera tricolor en los frentes de las casas cuando se conmemoran las fechas patrias.

 

En los centros educativos también es preciso enseñar a los alumnos normas de comportamientos esenciales para llevar una vida civilizada en el hogar y en las calles.

 

En las escuelas de varios países, para poner un ejemplo, se orienta a los alumnos a respetar la bandera, el himno y a los transeúntes se les instruye para respetar las señales de tránsito. Naturalmente, como excepción a las reglas, siempre existirán inadaptados sociales que no acogen esas normas.

 

Creo que la tarea no es difícil. Bastaría con un decreto presidencial para incorporar esas enseñanzas a la agenda escolar, en caso de que existan de antaño y no se estén aplicando. Es una valorada inquietud que debemos atender.

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