• 27 enero, 2026

Xi Jinping investiga al general de más alto rango de China y consolida su control absoluto sobre el Ejército

Beijing, China.— La decisión del presidente chino Xi Jinping de poner bajo investigación al general de mayor rango del país marca un giro histórico en la política interna de China y deja al mandatario prácticamente solo en la cima de la jerarquía militar, una situación que genera interrogantes sobre la estabilidad del Ejército Popular de Liberación (EPL) y las ambiciones de Beijing respecto a Taiwán.

Las investigaciones contra Zhang Youxia, vicepresidente de la Comisión Militar Central (CMC) y aliado histórico de Xi, y Liu Zhenli, jefe del Estado Mayor Conjunto del EPL, fueron anunciadas el sábado en un escueto video de 30 segundos difundido por el Ministerio de Defensa chino.

Un posterior editorial del Diario del Ejército Popular de Liberación acusó a ambos oficiales de “pisotear y socavar gravemente el sistema de responsabilidad última que recae en el presidente de la Comisión Militar Central”, una fórmula habitual del lenguaje político chino que apunta directamente a una amenaza contra la autoridad personal de Xi.

Una purga sin precedentes en la cúpula militar

Las investigaciones representan la culminación de una campaña de más de una década impulsada por Xi para erradicar la corrupción y eliminar posibles focos de oposición dentro del ejército. Desde 2023, más de 20 altos mandos militares han sido investigados o destituidos, diezmando la cúpula de las fuerzas armadas más grandes del mundo.

El caso de Zhang Youxia resulta especialmente significativo. Considerado durante años intocable, Zhang es un veterano comandante de combate y uno de los llamados “príncipes rojos”, hijos de revolucionarios comunistas cuyos vínculos con Xi se remontan a la generación de sus padres, combatientes en la Guerra Civil china.

“Esto es potencialmente un cambio sísmico en la política china bajo Xi. Demuestra que nadie en ese sistema está realmente a salvo”, afirmó Jonathan Czin, investigador del Brookings Institution y exanalista de la CIA.

Acusaciones graves y un sistema opaco

Las circunstancias exactas de la investigación permanecen rodeadas de opacidad, incluso dentro del propio ejército chino. Según The Wall Street Journal, Zhang habría sido acusado de filtrar información sensible sobre armas nucleares a Estados Unidos y de aceptar sobornos a cambio de ascensos militares. Estas afirmaciones no han sido verificadas de forma independiente y las autoridades chinas no han ofrecido detalles adicionales.

Algunos analistas consideran que las acusaciones podrían formar parte de una narrativa política destinada a justificar la purga y contener inquietudes internas, más que responder a pruebas concluyentes.

Poder reforzado, no debilitado

Pese a las especulaciones sobre una posible pérdida de control, expertos coinciden en que la purga refleja fortaleza política, no debilidad.

“El hecho de que Xi haya podido destituir a tantas figuras clave del EPL demuestra que su posición es inquebrantable”, sostuvo James Char, del Instituto de Defensa y Estudios Estratégicos de Singapur.

Actualmente, de los seis miembros uniformados que integraban la Comisión Militar Central tras la renovación de 2022, solo uno permanece en funciones: Zhang Shengmin, responsable del aparato anticorrupción militar.

Impacto en Taiwán y el futuro del EPL

Las destituciones han generado lo que analistas describen como un “estado de confusión” en el liderazgo militar chino. Sin embargo, las operaciones del EPL continúan con normalidad, apoyadas en oficiales más jóvenes y profesionales que han asumido responsabilidades de forma provisional.

El efecto de esta purga sobre las ambiciones de China respecto a Taiwán sigue siendo incierto. Aunque la investigación contra Liu Zhenli plantea dudas sobre la coordinación militar a corto plazo, expertos creen que Xi considera este un momento estratégico seguro para “limpiar la casa”, especialmente ante un contexto internacional favorable y la falta de presión inmediata de Estados Unidos.

Para Xi Jinping, la prioridad parece clara: lealtad absoluta al partido y a su liderazgo, incluso si ello implica sacrificar a aliados históricos y reconfigurar por completo la élite militar china.

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